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Vamos a olvidarnos por el momento de valores numéricos, clasificaciones de distribuciones GNU/Linux y todo lo que trate de poner una calificación absoluta a algo que siempre ha sido y será relativo. Hablo de cambiar un poco la perspectiva y centrarnos en el que probablemente sea el aspecto más positivo de ser un distro hopper: el uso y disfrute del vasto y casi inabarcable mundo de Tux. Y vamos a comenzar con una revisión en profundidad de la última edición – si es que tal cosa existe en una “rolling release” – de esa magnífica interpretación de Arch Linux, llamada Manjaro. Una distribución que echaba en falta en mi último artículo, como ya sugería Miguel Mayol en los comentarios al mismo. Dicho y hecho, ya son ocho las que habitan entre el disco duro interno y el externo.

Desde que conocí de la existencia de Manjaro le he dedicado varias reseñas, dándome siempre la impresión de que, con cada nueva versión, la distribución crecía un poco más. Nacida en Agosto de 2012, su numeración siempre sugirió un perpetuo estado beta – cero punto lo que sea – que, finalmente, ha concluido con el cambio de nomenclatura que en este último lanzamiento han realizado. No sé si solamente se trata de una impresión personal, pero la sensación de distribución profesional, bien acabada y sin errores groseros que me ha dejado como impronta es irrefutable. Algo que, me consta, no es una opinión aislada de un servidor. No hace falta más que pasarse por la bulliciosa comunidad de Manjaro para encontrar montones de usuarios satisfechos.

De modo oficial, Manjaro sale en dos sabores: XFCE y KDE. Dicen que quien mucho abarca, poco aprieta, y esto seguro que Phil Müller – de pasado “chakrero” – lo tuvo siempre muy claro. El resto de opciones, que son bastantes, están al cargo de la comunidad. Para no variar mi costumbre, me ocupo del escritorio que he considerado por defecto en Manjaro desde sus inicios, que es XFCE, el cual anda ya por su versión 4.12.

Instalación de Manjaro: tres posibilidades

A las ya conocidas opciones para instalar Manjaro – Thus y la línea de comandos – se viene a añadir la posibilidad de emplear la aplicación de moda para esta tarea: el versátil Calamares. Puesto que no lo había usado antes, fue precisamente el elegido para realizar la instalación.

Se trata de una nueva reinvención de la rueda, si acaso justificada por su portabilidad y su independencia de unas librerías concretas, que permiten que pueda utilizarse en casi cualquier distribución. En otras palabras, un pasito hacia la tan necesaria convergencia. De todos modos, su funcionamiento es muy bueno y no hubo que lamentar errores.

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El nuevo instalador Calamares para Manjaro

Ni siquiera la parte relativa al particionado manual resulta compleja. Ya podían los desarrolladores de Anaconda tomar nota de cómo facilitar la vida al usuario en lugar de sentar las bases para un desastre en forma de borrado de particiones.

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Puede parecer un lío, pero el que la lleva la entiende, como dicen por mi tierra

Durante la instalación podemos asistir a un pase de diapositivas en inglés acerca de la filosofía y principales herramientas de Manjaro.

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Casi ninguna distribución tiene el detalle de traducir las diapositivas. Manjaro, tampoco

En unos quince minutos, aproximadamente, ya tenía Manjaro en mi disco duro externo, presto para su utilización.

Gestión de paquetes y actualizaciones

Que me perdonen los viejos “rockeros” la herejía: cada vez me gusta menos usar la terminal. El tiempo pasa para todos, esto es impepinable, y algunos se cansan de hacer siempre lo mismo, descubriendo las ventajas de cambiar ciertas costumbres. Sí, pacman siempre será pacman. Pero la simplicidad de Pamac, gestor por defecto en Manjaro que permite incluso instalar desde AUR, me tiene enamorado.

Montones de actualizaciones, como corresponde al carácter “rolling” de la distribución, es lo primero que nos vamos a encontrar, con permiso del “Manjaro Welcome Center” que nos facilita el acceso – de nuevo en inglés, no obstante – a los principales recursos de información sobre la distro.

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Más de 200 Mb de actualizaciones nada más entrar al escritorio

Nos topamos también con una de las primeras diferencias, en forma de programa dedicado, por las que destaca Manjaro: el módulo de idiomas del “Manjaro Settings Manager”, sobre el que luego nos extenderemos, cuando llegue el momento…

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El Gestor de configuración de Manjaro: una maravilla

“Manjaro Settings Manager”, una herramienta genial

… y el momento ha llegado. Para quienes no lo conozcan, el “Gestor de configuración de Manjaro” es una pequeña joya que supone, en mi opinión, el mejor aporte del equipo de desarrolladores al mundo GNU/Linux. Consta de varios módulos que vamos a desgranar a continuación:

Módulo de idioma: completa aplicación que nos permite modificar todos los aspectos relacionados con el idioma y los formatos regionales en nuestro sistema. Bastante parecida al módulo del mismo nombre de la “Configuración del sistema” de KDE.

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Se pueden usar diferentes idiomas para diferentes tareas

Paquetes de idioma: el complemento ideal a lo anteriormente descrito. Nos avisa, cuando instalamos un programa, de la posibilidad de descargar el paquete correspondiente al idioma que estamos empleando.

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Lista de paquetes de traducción para el software instalado en Manjaro

Núcleo: quizás la más potente y útil de las herramientas que incorpora Manjaro. Pone a nuestra disposición varios núcleos para instalar y probar, de un modo tan sencillo que cualquier usuario, sean cuales sean sus conocimientos, puede hacerlo. ¿Qué utilidad tiene esto? Una muy importante: en caso de algún componente o periférico que funcione mal o no funcione en absoluto, podemos tratar de solventar el problema con la instalación de un núcleo más moderno, o bien al contrario, uno más antiguo con soporte extendido. En todo caso, la herramienta nos muestra qué núcleos están instalados, cuál es el que está actualmente en uso, y nos informa del carácter experimental o de largo soporte de los mismos. Lo dicho, una maravilla.

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Muchos kernels para elegir, desde bien probados hasta experimentales

Cuentas de usuario: este es otro módulo que recuerda bastante al incluido en la herramienta de configuración de KDE. Útil para administrar la contraseña y la foto del usuario y poco más.

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Como foto de inicio, un retrato familiar reciente

Fecha y hora: aquí se puede ajustar la hora local y del sistema, cambiando incluso el reloj de hardware. Ideal para resolver el típico error en equipos con arranque múltiple, donde la hora fluctúa dependiendo de si se inicia en Windows, en Debian, o en una distribución basada en Arch.

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¿Líos con la fecha y la hora? En Manjaro no, desde luego

Notificaciones: módulo para seleccionar sobre qué aspectos de los vistos en este apartado deseamos ser informados: nuevos kernels disponibles o nuevos paquetes de idioma, por ejemplo.

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Podemos silenciar ciertas notificaciones, como en el móvil

Configuración del teclado: cumple lo que promete, sirviendo para cambiar el idioma del teclado y el modelo de éste, sobre la marcha.

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Teclado español, de España, con 105 teclas

Detección de hardware: el segundo en importancia, tras el módulo dedicado al núcleo, nos mostrará los componentes de nuestro sistema para los cuales existen controladores privativos, permitiéndonos instalarlos y desinstalarlos con facilidad. Similar al “Controladores adicionales” de Ubuntu, anteriormente conocido como “jockey”.

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Controladores instalados para mi hardware. El de red no lo estaba y pasó lo que pasó…

Desde luego que todas estas acciones se pueden realizar desde la consola con sus comandos equivalentes… pero entonces, si es esta tu inquietud, veo absurdo que estés usando Manjaro: instala Arch y listo. Para los flojos como el menda, este programa es gloria bendita: gracias, mil gracias, a los desarrolladores de Manjaro.

El eterno problema de las fuentes tipográficas

Más concretamente, el problema de la fealdad de las mismas. Los mismos desarrolladores que crean maravillas como la mencionada en el anterior párrafo no parecen creer conveniente dotar a su distribución de ese aspecto, importante en mi opinión, que deja con la boca abierta a quienes la instalan. Ejemplos de esto: Ubuntu, Chakra y Linux Mint. En cualquier caso, como ya he comentado otras veces, no parece existir una confluencia en el modo en que una fuente tipográfica debe lucir, siendo una cuestión que varía dependiendo del usuario. Es por ello que lo consideraré un pecado menor que, además, tiene el sencillo arreglo habitual: Infinality o la configuración de fuentes de Ubuntu.

La segunda de ellas, la que emplea Chakra por defecto, siempre fue mi favorita. Por alguna razón, en Manjaro no me satisfizo el resultado de su instalación, para la cual me guié por las instrucciones incluidas en el foro.

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En el foro de Manjaro hay respuestas a muchas preguntas sobre la distribución

Siguiendo lo allí escrito lo tuve fácil para probar la otra opción: Infinality. Y, esta vez sí, con el resultado esperado y deseado.

El resto de apartados relativos a la apariencia me gustan bastante. La evolución de los iconos cuadrados que solían estar de moda hacia estos actuales, más “flat”, es adecuada y se me antoja hasta necesaria. Estilo “Menda”, con iconos “Menda Circle”, por cierto. El conjunto queda bastante bien, aunque “Cantarelli” no es mi fuente preferida, algo solucionable desde el módulo “Apariencia” tras la instalación de la familia “Lucida”.

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Me encanta la tipografía de Apple… qué le vamos a hacer, todos tenemos defectos

Exposé, te echo de menos

A veces resulta odioso ser tan propenso a trabajar de la misma manera. Pero la realidad es la que es, el animal de costumbres que se sienta entre la silla y el teclado tiene sus procesos mentales y sus costumbres – que hay que respetarlas. Cuando estoy en una ventana y quiero cambiar a otra, la mano y el puntero del ratón se me van, automáticamente, hacia la esquina superior izquierda. Ídem, pero hacia la inferior derecha, cuando quiero mostrar el escritorio, minimizando todas las ventanas activas. El efecto exposé, que comencé a utilizar en mi Debian Testing con Gnome 2 y Compiz – vaya si ha llovido desde entonces – se convirtió en fundamental para mis hábitos de trabajo.

Esto es algo que existe de serie en Unity, – aunque falla más que las escopetas de feria, al menos en la LTS – al igual que en Gnome 3, KDE y Cinnamon. Las últimas versiones de Linux Mint con Mate también permiten su instalación, al poderse escoger entre Marco y Compiz como gestor de ventanas. Pero, ¿qué pasa con XFCE? Antaño se podía optar por instalar el gestor de KDE, Kwin, con sus correspondientes dependencias. Hoy día tenemos otra opción, que conocí gracias a Tannhausser en “La mirada del replicante”: xfce4-hotcorner-plugin, instalable desde AUR.

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Aspecto bastante parco del plugin, la verdad. Espero que mejore próximamente

El resultado no es del todo satisfactorio, pues se nota bastante tosco en comparación con las opciones anteriormente mencionadas. Pero, por el momento, a mí me vale. Ya irá mejorando con el tiempo, estoy casi seguro de ello.

Fondo de escritorio cambiante

Otro ejemplo de lo que comentaba antes sobre las costumbres. Desde la aparición de Variety, el fondo que cambia cada cierto tiempo es un habitual de mis configuraciones. La mencionada aplicación, muy buena por cierto, cada vez es menos necesaria, dado que su principal función la suplen de serie casi todos los escritorios modernos. XFCE, desde hace un par de versiones, hace lo propio.

Si traigo a colación este aspecto, que en principio puede parecer poco importante, es por un motivo: estuve un buen rato dándole vueltas al porqué, cuando yo escogía un directorio conteniendo mis fondos de pantalla preferidos, XFCE volvía por defecto al de los “wallpapers” del sistema. Solución muy sencilla: si cambiáis esta carpeta no debéis olvidar seleccionar uno de los fondos, momento en el cual ya quedará fijada como por arte de magia. Si no lo hacéis, volverá a la carpeta por defecto. De nada.

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Con esta chorrada perdí un buen rato. Cosas que pasan

Todo el software que necesitas

En mi caso, al menos, así es. Lo que no encuentro en los repositorios, está en AUR. Como en Arch, vaya. Esto tiene un problema que, si bien en esta ocasión no se ha dado, mi experiencia me dice que es factible que ocurra: ciertos paquetes de AUR pueden no compilar, por falta de mantenimiento, y dejarnos con el culo al aire en menos que canta un gallo. En estos casos, poco se puede hacer, más que advertir al responsable mediante un mensaje, algo para lo cual es preciso tener una cuenta en el repositorio comunitario de Arch Linux.

Manjaro viene perfectamente equipado con montones de programas, la mayoría de ellos escogidos en consonancia con la ligereza del escritorio XFCE. Firefox, Thunderbird, Libreoffice (estable), Gimp, Guayadeque, Steam… Y a propósito de Steam, veamos qué tal se desempeña en Manjaro.

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Términos y condiciones de Steam, en Manjaro GNU/Linux

Steam en Manjaro con Catalyst

Si buscamos Steam en el menú Whisker que Manjaro trae por defecto, encontramos tres entradas: una con el añadido “Purge Libraries”, destinada a solucionar problemas con openGL que yo no he experimentado. Las otras dos, “Steam Runtime” y “System Libraries”, a priori parecen hacer lo mismo, pero no: con la primera de ellas, que es la que a mí me ha funcionado, se utilizan las librerías por defecto de Steam, – optimizadas para Ubuntu 12.04 – mientras que con la segunda, son las librerías de Manjaro las utilizadas.

Ya os digo que fue la primera con la que pude echar a andar la plataforma de Valve. Antes de hacerlo había corrido el software de “benchmarking” gráfico de Unigine, Valley 1.0, con un resultado sorprendente: 479 puntos, esto es, un 2% más que en la última versión, y ligeramente superior a Ubuntu, que hasta ahora había ostentado el récord en mi sistema.

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La página de biblioteca de Steam en GNU/Linux. En Windows tengo varios juegos más

A pesar de todo esto, no os descubro nada: el rendimiento sigue siendo superior en Windows, al menos para los controladores Catalyst de AMD. Si le añadimos que cada vez que inicias en uno y otro sistema, compartiendo la carpeta de la biblioteca de juegos, Steam se pone a descargar parches, la opción de usar indistintamente el cliente en Windows y GNU/Linux se torna misión imposible. Windows sigue, y me temo que seguirá por mucho tiempo, ganando la partida. Pero, al menos, aquellos que no quieran disponer de una partición con el ahora “gratuito” sistema de Microsoft, tienen la oportunidad de correr Steam en Manjaro, cada vez con mayores valores de FPS.

¿Auriculares Bluetooth? No problem

Ya que fue el artículo sobre el uso de Bluetooth en GNU/Linux el que inspiró esta nueva instalación de Manjaro en mi disco, veamos qué tal fue la experiencia. Todos los módulos y dependencias necesarias vienen instalados y ya activados por defecto, con lo que la sola conexión del adaptador Bluetooth hace aparecer las opciones de configuración en la barra de tareas.

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Soporte Bluetooth “out-of-the-box” en Manjaro

El resto de pasos no tienen tampoco complicación alguna. Emparejamos el dispositivo, que es reconocido también. El módulo de XFCE nos informa, incluso, de la potencia y calidad de la señal recibida.

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Los auriculares son reconocidos

Finalmente, resta abrir el “Control de volumen”, disponible en el menú principal, y seleccionar la fuente de salida deseada, en este caso, los auriculares. “Enjoy the simplicity” es, no en vano, el lema de Manjaro.

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Escogiendo la fuente de salida del audio en Manjaro

KDEConnect en Manjaro XFCE: sí, es posible

Y tanto que lo es. Para ello solo habremos de sacrificar algo de espacio en nuestro disco duro para poder instalar las dependencias varias, todas de KDE, por supuesto, que precisa para funcionar. Pero andar, vaya si anda. El programa se encuentra en los repositorios oficiales de la distribución y, una vez instalado, deberemos realizar algunos pasos adicionales para que todo vaya bien, como explican en este artículo de 2013, referido a Arch Linux.

Básicamente hemos de instalar también los paquetes qt5-tools y kdebase-runtime. Luego, debemos habilitar la ejecución de los servicios de KDE al iniciar sesión, algo que se puede hacer desde el módulo “Sesión e inicio” (valga la redundancia).

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Si no arrancamos los servicios de KDE no funcionará el programa

Por último, será preciso añadir una orden que se ejecute al inicio del sistema, algo que también se realiza en el susodicho módulo, en la pestaña “Autoarranque de aplicaciones”. El lanzador debe incluir la orden siguiente:

qdbus org.kde.kded /kded loadModule kdeconnect

Después de esto podemos, bien reiniciar la sesión, bien introducir dicho comando en una terminal. Y ya tendremos KDEConnect presto para funcionar y solicitar la vinculación con nuestro móvil – recordad que ambos, ordenador y teléfono, deben estar conectados a la misma red wifi.

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Vinculando mi Moto X con Manjaro XFCE

Las notificaciones se integran de forma nativa con el escritorio, como podéis observar en las imágenes de abajo.

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Muestra de las notificaciones de KDEConnect, integradas en XFCE
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El envio de archivos, como el portapapeles bidireccional, también funciona

¿No hay errores?

Por supuesto, siempre falla algo. Justamente me gusta escribir los artículos desde la propia distribución revisada para hacerlo con propiedad, y ello da lugar, en ocasiones, a que los errores aparezcan. Mientras escribía estas líneas, la red se cayó de pronto, como solía ocurrir en Ubuntu antes de los últimos parches. No hubo forma de arreglarlo. Y el problema debió ser tal que, al intentar reiniciar, el equipo se congeló y me obligó a un “hard reset”, esos que tan poco le gustan a cualquiera.

En previsión de que el fallo pudiera venir por la ausencia del controlador para la tarjeta Ethernet (aunque me conecto por wifi, pero puede estar relacionado con la configuración de red), acudí al “Manjaro Settings Manager” del que hablábamos antes largo y tendido, para instalarlo. Desde entonces, no se ha vuelto a repetir el error, aunque insisto en que no estoy seguro de si el problema vino por ahí.

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El controlador de red ya instalado… a ver si el fallo se reproduce o no

Conclusión sencilla: Manjaro es un gran sistema GNU/Linux

No deseo profundizar más, que los tochos son siempre más difíciles de digerir. Se nota en el texto que Manjaro me sigue gustando mucho. Y con razón: me recuerda a mis tiempos – ya lejanos – de “archer“, es un sistema muy rápido y eficiente. ¿Habéis intentado alguna vez que Shotwell indexe una colección de miles de fotos mientras seguís utilizando el equipo normalmente? En Ubuntu, en Debian, en openSUSE… no se puede en ninguna de ellas. ¿Adivináis qué? En Manjaro, sí. El sistema sigue respondiendo con cierta fluidez – no toda, obviamente – a pesar de que está instalado en un disco duro externo, con conexión por USB.

En lo que respecta a estabilidad y posibilidades de ruptura del sistema por tratarse de una distribución “rolling release”, bueno… Manjaro no es Arch. Se actualiza con menos frecuencia que su distro madre, lo cual no es necesariamente malo. Tampoco Arch se rompe con facilidad, ojo, al menos no sin una metedura de pata del usuario de por medio. Pero, ya me entendéis, en Manjaro parece más complicado fastidiar algo y, desde luego, las herramientas para manejo del kernel y los controladores privativos harían más sencillo solucionarlo en el fatídico caso de que así ocurriera.

Espero no dejarme ninguna ventaja más en el tintero. He sido usuario de Manjaro por cortos períodos de tiempo y no la domino completamente, aunque sus semejanzas con Arch me otorgan cierta sapiencia en la materia. Sobre si la recomiendo o no, bueno, como suele ser habitual, esto es cuestión de cada usuario, sus gustos, sus conocimientos y su hardware. Casi nada. Probar Manjaro es gratis, de modo que a quien le pique la curiosidad, tiene muy sencillo rascarse.

Con Manjaro son ocho distribuciones en mi disco duro. Distro hopping puro y duro, del bueno. Gnome, KDE, Cinnamon y XFCE. Ubuntu, Mint, openSUSE, Chakra… Estoy “on fire”, como se dice ahora. Me tienta mucho hacer borrón y cuenta nueva para una elección definitiva, mas los fracasos del pasado lo desaconsejan. ¿Existirá una solución para el distro hopper en modo bucle en que me he convertido con los años? Próximamente en sus pantallas… o eso espero.

Salud


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