•  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Ayer mantuve una pequeña conversación, si es que se le puede llamar así a lo que hacemos por la red social de Google, con Miguel-Anxo Varela. Él es uno de los pocos usuarios fieles a Chakra, junto conmigo y una panda de irreductibles que se cuenta, por desgracia, con los dedos de una mano. Y sobran dedos… Al menos en lo que a la comunidad hispanohablante se refiere. Con los datos en la mano, solo hay que echar una ojeada a la página de la distribución en español, donde aparecemos 13 usuarios como registrados en el foro. Por no mencionar aquel primitivo foro en nuestro idioma, el de Chaman-Linux, creado a la par que su homónimo para Manjaro y que actualmente ya no existe. Las cuentas de Twitter y Google +, así como las comunidades, apenas registran unas pocas entradas al mes, muchas veces ni tan siquiera eso.

Miguel-Anxo me preguntaba por una alternativa. Sí, para él Chakra seguía siendo funcional, pero cada vez menos, hasta el punto de haber sufrido varias caídas en el servidor gráfico (en la rama de pruebas, eso sí). En mi caso la tengo instalada en el portátil, en su versión estable, y la uso muy poco, pero hasta hace unos días mantenía una partición en mi equipo de sobremesa que pretendía que me sacara de un apuro relativo a Steam, del cual hablaremos más adelante. Al igual que Miguel-Anxo, seguir confiando en Chakra fue imposible: problemas con Catalyst, con el escritorio, con programas en CCR… El fallo que reporté hace meses en el monitor del sistema, confirmado por varios usuarios, que sigue ahí, junto con muchos más que no están ni asignados. Demasiados errores para tan pocos desarrolladores.

Le comentaba también que no me atrevía a escribir un artículo sobre la situación de Chakra. Le tengo mucho cariño a este proyecto y me consta que los pocos que siguen trabajando en ella hacen lo que pueden. Chakra no ha muerto, aunque pueda parecerlo por su ranking ochenta y tantos en Distrowatch y la escasa actividad en foros y comunidades. Pero cuatro gatos no hacen una distribución GNU/Linux usable, menos aún si no es su modo de vida y han de dedicarle únicamente sus ratos libres. Tras pensarlo un poco, me decidí por escribir estas líneas, sin centrar el texto en Chakra, pero con la intención de llamar un poco la atención sobre una distribución que pasó por momentos de esplendor, pero a la que las sucesivas bajas de desarrolladores ilustres y muy activos han ido mermando lenta pero inexorablemente. No entraré en el detalle de dar nombres. Los que conocemos a Chakra sabemos de sobra a quiénes me refiero.

El estado de las cosas en mi equipo

La semana pasada sufrí un error mientras jugaba a uno de mis títulos preferidos en Steam, bajo Windows. Uno muy molesto, que impedía ver casi nada de lo que sucedía y no pude solucionar, al parecer relacionado con el controlador Catalyst de AMD. A estas alturas dudo mucho que alguien lo ignore, pero Catalyst es un gran zurullo en GNU/Linux y un mojón grande en Windows. No sé si me explico.

Para un único uso que le daba a la partición con el sistema de Microsoft, me pareció un momento que ni pintado para darle una patada, máxime cuando el juego al que me refiero existe para GNU/Linux y su rendimiento no es malo. Nunca igual, pero al menos es jugable al cien por cien. Y, además, o sobre todo por eso, el error que se producía en Windows no estaba ni está presente bajo GNU/Linux. La ocasión la pintan calva.

Mis discos duros, de puro “distro hopper” loco de remate, eran ya un galimatías irresoluble. Decidí tirar por la calle de en medio, harto de incongruencias en la sincronización con mis cuentas en la nube, fruto de iniciar cada día, prácticamente, en un sistema distinto. Dejé a un lado el disco duro externo y me dispuse a escoger una única distribución – ¿cuántas veces lo he intentado ya? – tratando de simplificar un poco el uso del equipo. En el proceso de selección de dicho sistema debía tener un peso importante la fluidez de los juegos en Steam, lógicamente.

Captura de pantalla de 2015-10-20 13:41:28_copy
Menudo enredo de particiones que tengo en el disco duro externo

Tirando de memoria, con toda mi experiencia anterior en este asunto, solo me venían a la cabeza dos distribuciones en las que Steam me había funcionado medianamente bien: Ubuntu y Chakra. En el resto de las que he disfrutado, el rendimiento siempre fue un punto por debajo de estas dos. En mi hardware esto es así, en el de cada cual puede ser una historia muy diferente, y de hecho, casi seguro lo será. Pero yo he venido aquí a hablar de mi libro

Chakra no está, Chakra se fue

Conociendo el estado de Chakra y de Plasma 5 – que ésa es otra, por cierto – tuve muy claro desde un principio que iba a tener que optar por Ubuntu. Pero, qué diantre, había que intentarlo. Entré en mi partición de Chakra previa a la limpieza general que planeaba para ver si era posible utilizarla para mis fines y me encontré con lo anteriormente mencionado: Catalyst está roto y los juegos no inician. La única alternativa pasaba por quedarse con los controladores libres a la espera de que el equipo de desarrolladores pudiera “meterle mano” a la cuestión. Éstos, desbordados desde hace meses, centran toda su atención en sacar una nueva imagen de la distribución que incorpore Plasma 5, y en ello están, por lo que el resto de cuestiones pasan a un segundo plano, sin visos de que la cosa cambie a mejor en un futuro próximo.

Es una pena, sobre todo porque de las dos distribuciones, los juegos en Chakra siempre me anduvieron mejor que bajo Ubuntu. Pero lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Cada vez que retomo el contacto más directo con mi distribución favorita me vuelvo a hacer las mismas preguntas, con especial énfasis en una: ¿qué ha hecho Chakra mal para haber caído en número de usuarios y desarrolladores, hasta hacer que su relevancia en el panorama actual sea casi nula, cuando hace unos años despuntaba sobre otras distribuciones? Tal vez se ciñó demasiado pronto a los 64 bits, algo que openSUSE ha tardado más de tres años en hacer, por poner un ejemplo. Claro que los recursos de una y otra comunidad no son, ni de lejos, los mismos. O, a lo peor, su apuesta por KDE en exclusiva le resta demasiado, toda vez que hay voces contrarias al rumbo de la “suite” de software y aprecio un repunte de usuarios de Gnome en mi día a día por Google + y Twitter. El abandono de los “bundles” GTK, algo que fue un acierto para mí, también levantó ampollas en una parte de los usuarios.

Chakra-nuevo3_copy
Añoro los buenos tiempos de Chakra, esta captura tiene apenas año y medio

Mi opinión es que la suma de estas pequeñas cosas, más la huida de desarrolladores clave, han ido colocando clavos en el ataúd hasta llevarnos a la situación actual. Lo que le faltaba a Chakra era el embrollo de Plasma 5 coexistiendo con KDE 4 para acabar de sepultar a la distribución, llevando a los desarrolladores a tener que escoger entre mantener la versión estable y centrar todos sus recursos en el lanzamiento de una “iso” antes de que el público “linuxero” se olvide de que este sistema, otrora excelente, existe.

Conviene aclarar que solo estoy llamando la atención sobre algo que ocurre. No puedo criticar a los desarrolladores, porque hacen más de lo que pueden con los recursos de los que disponen. Ojalá tuviese capacidad para ayudarles, aunque un par de manos más tampoco iban a suponer gran diferencia. Espero no ofender a nadie con estas líneas, porque mi pena por la deriva de la distro es sincera y siempre será mi proyecto comunitario favorito. No importa cuántas particiones pueda tener, que en alguna, invariablemente, residirá Chakra GNU/Linux, esté como esté.

Un último intento “archer”: Arch con Mate

Soy consciente de mi escasa inteligencia. Lo manifiesto así, sin tapujos. Una persona con entendederas no puede tropezar cien veces con la misma piedra como suelo hacer yo. Todavía no me ha entrado en la cabeza que ya no tengo la paciencia que solía gastar antes, que el tiempo pasa para todos y hay asuntos en los que lo hace sin vuelta atrás posible. Pues nada, basta una firme convicción – igual no es ni realista – sobre la posible ganancia de unos pocos “FPS” en los juegos si partimos de una distribución montada poco a poco, con lo justo para ir tirando. Ya tenía mi excusa para volver a instalar Arch. Había leído no hace mucho una comparativa sobre la carga de memoria de los distintos escritorios donde Mate aparecía, de entre las opciones que yo considero soportables, como el más liviano actualmente.

Instalar Arch “a pelo” sigue teniendo cierto encanto, que me trae recuerdos de mis tardes de escaqueo en el Centro de Cálculo de la Facultad, con su consola “tty” y su Unix sistema V. Tal vez por eso, si aplicamos cierta lógica freudiana, caigo en sus redes una vez tras otra. Pero claro, esto tiene un límite, digamos de horas, tras las cuales ya no resulta tan divertido arreglar los desaguisados que provoco por no leer pacientemente la reina de las “wikis“. Quizás fue la configuración energética – que no hice porque estaba ya hasta el gorro de leer, básicamente – lo que diera al traste con la experiencia, con un par de cuelgues de Mate, de esos que no se arreglan más que con un “hard reset”.

Arch2_copy
Una de las últimas veces que tuve Arch instalado, en aquella ocasión con KDE

O puede que fuesen los Catalyst, una vez más. Lo cierto es que estos controladores maravillosos también están un poco rotos en Arch, y me explico: no es posible tener el último kernel más el último controlador, habiéndose de optar por un kernel LTS, o por los controladores libres. Menudo follón que hay montado con Catalyst en GNU/Linux, qué cosa más cansina. Yo elegí el kernel LTS y los juegos, en efecto, iban tan fluidos como esperaba… pero el resto del escritorio tenía agujeros – insisto, provocados por mi dejadez – que me daba una pereza tremenda solucionar. Pero fue un gran placer volver a ver a mis viejos amigos, AUR y packer, con esa sencillez tremenda para instalar programas y resolver dependencias. No se puede tener todo, esa frase tan simple y tan compleja a la vez, que en GNU/Linux encuentra su aplicación más evidente.

Otras posibles opciones y los motivos para descartarlas

Esta es, con total seguridad, la parte más difícil de escribir en este artículo. Porque las razones son muy personales, en algunos casos, o de índole técnica en otros, pero no dejan de ser una forma de no hacer aprecio al trabajo desinteresado de muchas personas. A sabiendas, lo voy a exponer: el principal problema que encuentro en el resto de distribuciones soy yo. No me acostumbro a ningún escritorio moderno que no sea Unity o el KDE de Chakra. Canonical me ha ganado para su causa, aunque a muchos les cueste entenderlo, con su interfaz de elección por defecto. Me gusta Unity y disfruto usando este entorno de escritorio.

Probé a instalar Manjaro con KDE, porque XFCE nunca me terminó de gustar, y fue un desastre tal que no era capaz ni de levantar la interfaz de red para conectarme a Internet. Plasma 5 es un escritorio non grato para mí, al menos de momento. Tenía la esperanza de que la versión que sacara Chakra de esta nueva implementación de KDE acabara con mis reticencias, pero de momento lo estoy empezando a dudar y mucho.

También podría haberme quedado con Debian y KDE, ya que como vaticinaba con muy buen ojo Tesla en sus comentarios, no pude aguantar a Gnome 3. Aunque instalé KDE, la experiencia distaba mucho de aquella a la cual Chakra me había acostumbrado, y no tuve paciencia para tratar de configurarlo a mi gusto.

Otra opción era openSUSE con KDE, del cual disfruté durante el verano. Es otra distribución que me encanta, pero la liviandad no es su principal cualidad, algo que la penaliza de forma definitiva cuando se trata de usar Steam a la búsqueda de esos preciados recursos. En el resto de cuestiones, en especial las relativas a la comunidad, es de mis preferidas. De hecho, aunque he instalado Ubuntu porque tengo que trabajar y es lo más rápido, sigo albergando dudas sobre si la distribución de Geeko no supondría una mejor elección. Veremos qué hacer cuando salga su nueva versión, por si son los chicos de openSUSE los primeros que logran un Plasma 5 con el que me encuentre cómodo.

Mi centrocampista todoterreno marcando el gol de la victoria
openSUSE KDE: la opción más cercana a Chakra, por rendimiento y gusto personal

Podría contemplar incluso más distribuciones. No obstante, a poco que se piense, mi problema está en los escritorios de elección. Solamente disfruto con Unity y un KDE tuneado “a lo Chakra”. Llamadme raro, o “especialito” como decimos aquí abajo.

“Ubuntiza” como puedas

Y aquí estamos otra vez, con Ubuntu 14.04 Trusty Tahr, donde todo es sencillo de instalar y Steam funciona mejor en mi equipo. Sin dramas con Catalyst y un escritorio que me permite ser más productivo. Es cierto que no es el más bonito, pero se puede arreglar un poco, con un tema de iconos más moderno y tal. Siempre me he preguntado por qué Ubuntu levanta tantas críticas y hay usuarios en GNU/Linux que no lo pueden ni ver, cuando resulta un sistema tremendamente asequible. Supongo que muchos de ellos instalan las versiones que salen entre cada LTS, como la que está próxima a ver la luz, en ocasiones mal acabadas y con errores groseros.

Captura de pantalla de 2015-10-20 09:44:28_copy
Mi Ubuntu 14.04 actual, con un tema de iconos algo más moderno

Aparte de maquear un poquito el aspecto de serie de esta Ubuntu, he instalado Windows 10 en una máquina virtual, por si alguna administración pública me obliga a trabajar bajo dicho sistema para hacer algún trámite. Para todo lo demás, la distro de Canonical. Los juegos a los que todavía dedico algo de tiempo tienen su versión para GNU/Linux, con la contrapartida de tener que reducir la resolución en alguno de ellos o esperar un rato más a que cargue en otros. Si bien gráficamente hay diferencias, el rendimiento en todo lo demás es mucho mejor. El disco duro interno, pues, se ha quedado con un único inquilino y por fin he podido prescindir del NTFS, que últimamente me iba a pedales en cualquier distribución, fruto de la fragmentación, intuyo, o puede que por culpa del pésimo controlador.

Tras aguantar otro tocho del “loco del distro hopping”, os lanzo unas preguntas: ¿qué hubiérais hecho en mi lugar de querer instalar una única distribución con la que trabajar y jugar decentemente? (recordad que sufro una GPU de AMD). ¿Creéis que openSUSE sería una mejor solución? Y si sois todavía usuarios de Chakra: ¿estáis de acuerdo en lo expuesto sobre la situación de la distribución? Si es así, ¿qué solución le veis al tema?

Salud

PD: imagen de cabecera, cortesía de Shutterstock.


  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •