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Anda que no llevo tiempo intentando usar Chakra como único sistema operativo. La “tira”. El “manso”. Y así podría seguir con un montón de términos de mi tierra, hoy que celebramos elecciones al Parlamento, ése ocupado por los mismos del puño y la rosa desde hace más de tres décadas porque así lo ha querido la gente. A ver qué pasa hoy. Parafraseando a Pérez-Reverte en una entrevista cercana en el tiempo: “país de golfos y gilipollas. Por cada golfo, cien mil gilipollas”. Palabra de Arturo. Volviendo a lo que iba, pues últimamente tengo una facilidad para cambiar de tema que me pierde, decía que nunca consigo quedarme en Chakra por culpa de la falta de programas que necesito en CCR, además de que las últimas versiones de KDE me exasperan con pequeños errores. El diablo está en los detalles, ¿verdad? Y a nosotros, linuxeros “distro hoppers” perfeccionistas, nos bastan unos cuantos pequeños problemas para salir corriendo a por la siguiente distribución.

Como yo soy perro viejo en estas lides, mantengo siempre una partición con la última LTS de Ubuntu. Siempre digo, e insisto en ello, que Ubuntu me gusta. Me gusta su modelo de desarrollo a largo plazo y me gusta Unity. Fin de la cita. El problema es que con las recientes actualizaciones y la aparición de la versión 14.04.2, no sé qué ocurre pero el ordenador de sobremesa ha empezado a hacer cosas raras, como perder la conexión a Internet de forma aleatoria o demorarse más de la cuenta al apagar. Algunos programas que antes no fallaban, lo hacen ahora (los indicadores, mayormente). Cosas que, justo es mencionarlo, no me han ocurrido en mi equipo portátil, que también viste y calza un Ubuntu Trusty, aunque corriendo sobre Intel. Me siento tentado, y mucho, de culpar al hardware AMD, pero eso sería lo más fácil y tampoco tengo pruebas certeras, así que mejor no.

De modo que vuelta a empezar en la búsqueda de una distribución estable, que se actualice poco y que no sea la propia Debian Stable. La primera que se me vino a la cabeza, merced a un comentario de Juan Carlos Senar en mi último artículo, fue Linux Mint. La experiencia vivida con la revisión de Rebecca no fue buena, pero siempre cabía la posibilidad, como así ha sido, de que hubieran solucionado los problemas en el tiempo transcurrido desde que la instalé. Ni rastro de los extraños errores que menciono en dicha revisión.

Puede parecer una mala idea, en principio, debido a que Linux Mint se basa en Ubuntu y ésta me ha fallado. Por simple lógica, también puedo tener problemas. No obstante, el equipo de Mint se aproxima a las actualizaciones con mucha más prudencia que Canonical. Y tal vez, por ahí pueda salvarse la cosa. Expectante me hallo.

De momento, todo bien. Cinnamon ha mejorado una barbaridad, tanto en estética como en funcionalidad. A nivel de desempeño gráfico, con la posibilidad añadida recientemente de deshabilitar la composición y efectos a pantalla completa, los juegos han ganado en fluidez con respecto a Ubuntu. También lo noto sin usar la pantalla completa, todo hay que decirlo. Los partidos en “Football Manager” se sienten tan ligeros como en Chakra.

Y en lo que respecta a funcionalidad, varias mejoras respecto a Ubuntu. Cinnamon incorpora un cambiador de fondos de pantalla, con lo que no preciso instalar Variety. El indicador de Pushbullet funciona perfectamente y sus notificaciones se integran mejor que en Unity. Con solo encender la impresora apareció el diálogo de instalación del “plugin” propietario de HP. Y las esquinas activas funcionan siempre, error que en Ubuntu no consiguen arreglar y eso que está presente desde la versión 12.04.

Me parecía justo dedicar este pequeño artículo a Linux Mint, toda vez que el equipo capitaneado por Clem Lefebvre parece haberse puesto las pilas y alisado los bordes rugosos que afeaban la experiencia con Rebecca. Bien por ellos. Yo, como sabéis, no soy hombre de palabra ni compromiso en lo que a fidelidad linuxera se refiere, aunque estoy tratando de mejorar eso. Ubuntu llevaba instalada y en uso desde Octubre. Además, ahí sigue en el portátil. De todas formas, gracias a Clonezilla, será sencillo regresar y ver si, como en el caso de esta distribución, los errores han desaparecido en unos meses. Mientras tanto, disfruto de una buena experiencia con Linux Mint Rebecca que quería compartir con vosotros.

Salud


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