Gurú Debian

Debian Stretch y el movimiento “slow” en GNU/Linux

Suena el despertador, como cada mañana en la que, sin excepción, te cuesta levantarte. A partir de ese momento todo ha de transcurrir como sugiere el título de aquella película emblemática del cine quinqui español de los ochenta: Deprisa, deprisa. “Acaba el desayuno que no llegamos al cole, lávate los dientes, corre, ponte el abrigo”. “No, no te puedo cambiar el turno de esta noche, tengo el coche en el taller y me viene fatal”. “Un whatssap de fulanito, tengo que contestarle o pensará que lo estoy ignorando”. “Tengo que ponerme con la revisión de esa distro ya, va a pasar de moda y todavía no tenemos completa la semana en el blog”. “Cariño, recoge al niño del kárate que no llego, hay mucha gente en el supermercado”. Etcétera, etcétera. Apuesto a que os estáis preguntando ya qué tiene que ver Debian en todo esto.

La inmediatez por bandera

Las frases pueden cambiar como varían las circunstancias personales de cada uno, pero estoy seguro de que entendéis lo que quiero reflejar. Vivimos estresados. Apremiados, incluso. Hasta en este momento, mientras escribo un artículo que pretende mover a la reflexión, tengo que hacer un verdadero esfuerzo para teclear despacio y evitar que las ideas se amontonen, apiñadas en mi cabeza y saliendo a presión. La mayoría de la gente demanda satisfacción inmediata de sus deseos, sean estos cuales quiera que sean. Es el motivo por el que casi nadie tiene paciencia en la sala de espera del médico, ni tampoco en su casa para aguardar los 7 días que tarda en curar una gripe sin intervención alguna de su galeno. No te puedes permitir ni unos días de mal cuerpo, hay que seguir compitiendo en la eterna carrera.

Pareciera que hemos sido entrenados para llevar esta forma de existencia. Probablemente sea así. Hemos de ser los mejores y hemos de alcanzar la meta los primeros, antes que nadie, porque sí, porque así ha de ser. La jungla competitiva nos lo impone. Lo quiero para ayer, que para mañana ya es tarde. Y así con casi todo. En los escasos momentos de lucidez o cuando hemos de frenar porque la enfermedad nos obliga a ello y no nos queda más remedio, igual notamos, al echar la vista atrás, que algo se nos está escapando. El tiempo te va cayendo encima cual losa mientras tú continúas dando vueltas en tu pequeña ruedecita, cada vez más rápido en busca de no se sabe muy bien qué. Tal vez vamos acelerados porque queremos tener más tiempo, ser capaces de hacer más cosas. Pero, piénsalo bien: más tiempo, ¿para qué? ¿Para malgastarlo corriendo en aras de lograr lo mismo que estamos tirando a la basura? ¿No es completamente absurdo?

Es probable que ni siquiera recuerdes cuándo fue la última vez que te aburriste. Cuando era niño, raro era el día, sobre todo durante el estío, en que mi madre no me soltaba aquello de “pues échate en agua” cuando me quejaba por no saber qué hacer con mi tiempo. Pero entonces, en otra época y con menos años, parecía que todo transcurría muy despacio. Por aquellos días, la inauguración de un restaurante de comida rápida en una emblemática plaza del centro de la ciudad de Roma hacía a algunas personas cuestionarse si de verdad era necesario alimentarse a toda velocidad. Fueron los comienzos de lo que luego vino en llamarse el movimiento slow.

Movimiento Slow en la Naturaleza
Imagen de Geartooh Productions, cortesía de Shutterstock

El movimiento slow

Aunque en un principio únicamente se aplicó a lo gastronómico, poco a poco – como no podía ser de otra manera, claro – fueron surgiendo diferentes ramificaciones que buscaban aplicar esta filosofía en diferentes campos. ¿Y a qué filosofía me refiero? Pues a la búsqueda de la tranquilidad y el placer de hacer las cosas, parándose a disfrutar y a pensar, para no dejarnos arrastrar por ese torbellino de velocidad, consumismo y superficialidad que nos rodea. Seleccionar lo que hacemos y cómo lo hacemos, como actividad opuesta a “hacer por hacer, porque algo hay que hacer a todas horas”.

Como este es un blog de GNU/Linux, al que últimamente no dedico nada de cariño en favor de su hermano mayor, Colaboratorio, os estaréis preguntando qué tiene que ver todo esto con nuestro sistema operativo favorito. En principio, que yo sepa, no existe nadie que aplique esta forma de vivir a una herramienta para interactuar con ordenadores. El objetivo que me he planteado con estas líneas es que seamos conscientes de que la prisa y el sacar actualizaciones y novedades porque sí, porque algo hay que sacar, es una de las características que castigan nuestra experiencia como usuarios. Nosotros, adalides de la modernidad, necesitamos novedades y los desarrolladores se aprestan a dárnoslas, llevándose, en la mayoría de ocasiones, la estabilidad o funciones muy útiles por delante. De sobra sé que el lema “release early, release often” se ha convertido en un estándar de facto. Pero, ¿es, de veras, necesario?

Debian Estable como ejemplo a seguir

Una buena parte de los usuarios de GNU/Linux que me he encontrado a lo largo de mi experiencia de diez años utilizando este sistema califica a la rama estable de Debian como obsoleta. Sin más. Esto incluye a auténticos entusiastas de la distribución de la espiral carmesí que tienen la costumbre de recomendar, basándose en no se sabe muy bien qué, la rama testing para el usuario doméstico, relegando a la estable al ámbito de los servidores. Recuerdo incluso cómo en las primeras versiones que conocí de Sabayon se incluía, entre las diapositivas mostradas durante la instalación del sistema, una mofa sobre el carácter arcaico de los paquetes de dicha rama de Debian, con la frase “Debian stable… Pfff, old!”.

Sin embargo, no veo dónde está la gracia. Más bien al contrario, creo que la forma en que se liberan las nuevas versiones de la distribución casan bastante bien con el espíritu del movimiento lento. Los desarrolladores hacen de la estabilidad un arte, cosa imposible de conseguir al cien por cien si se opta por el modelo de lanzamiento continuado o rolling release. Se necesita cocinar a fuego lento todos los elementos que componen el sistema operativo, ponerlos a funcionar juntos, congelarlos durante unos meses en los que la mayoría de usuarios se dedica a reportar errores y tratar de pulir aristas… Y, pasado este tiempo, aparece una distribución de tremenda solidez, que va corrigiendo paulatinamente problemas de seguridad sin necesitar añadidos que pongan en peligro la estabilidad del sistema.

Debian Jessie con Gnome

KDE 4 vs Plasma 5

Así queda la cosa en los dos años siguientes, mes arriba, mes abajo. La última versión estable de Debian, llamada Jessie, fue liberada el 26 de abril de 2015. La actual testing, Stretch, acaba de entrar en fase de congelación esta misma semana. Os parecerá una eternidad y así es, desde el punto de vista de la obsolescencia programada y demás inventos modernos que nos obligan a consumir, a innovar, a cambiar a velocidad de vértigo. Pero no es así, en realidad. Os pongo un ejemplo que me toca de cerca: Plasma 5, mi escritorio favorito.

Cuando Jessie vio la luz, aun andaba en pañales, lo cual llevó a su no inclusión en Debian, que todavía continua en la versión anterior, KDE 4. Todos los que utilizamos Plasma hemos sufrido sus errores y regresiones mientras se alcanzaba una cierta usabilidad, hasta el punto que han perdurado los problemas – cada vez menos, eso sí – casi hasta la actualidad, cuando la 5.8 ha sido nombrada versión de soporte extendido (LTS). Se trata, por fin, de un lanzamiento prácticamente exento de fallos. Y es el que aparecerá, como es natural, en Debian Stretch.

A donde quiero llegar con este ejemplo es a una conclusión bien sencilla. El usuario de la rama estable de Debian ha disfrutado de la estabilidad de KDE 4 mientras el resto de nosotros peleábamos con los errores de Plasma 5. Y dos años después, va a seguir con su sistema férreo y fiable, puesto que ahora – justo ahora, y no antes – es el momento de saltar a un Plasma 5 ya curtido y bien probado. Claro que también hemos de tener en cuenta una cosa: sin todos los usuarios “conejillos de indias”, hubiera sido imposible alcanzar el grado de estabilidad actual.

La constante necesidad de novedades

No obstante, cabría preguntarse en primer lugar si era necesario un Plasma 5. Más allá de los evidentes cambios estéticos, del estilo flat tan omnipresente en el diseño actual de los temas de escritorio… ¿qué nos queda? ¿Qué increíbles innovaciones aporta Plasma 5 que no tuviera su versión anterior? Todavía quedan cosas por portar a qt5 y funcionalidades que se han perdido (el módulo de las cuentas en línea, por poner un ejemplo, a día de hoy aun no anda del todo fino). Personalmente creo que la Informática, y GNU/Linux es parte de ella, cómo no, continúa sumida en el torbellino del que os hablaba antes, en el “hacer porque hay que hacer”, sin pararse a pensar un segundo en la dirección que se toma o las consecuencias de lo que se hace. En el caso de las empresas podría tener su lógica, dado que el fin principal para el que fueron creadas es ganar dinero. Y si no se consume, si no se fabrican necesidades de la nada, el montante de beneficios disminuye.

El motivo de las prisas y ese constante vivir al filo de la navaja (bleeding edge) de muchos desarrolladores y usuarios de GNU/Linux – entre los cuales, por supuesto, me incluyo – no tiene mucho sentido si lo analizamos con detalle. Despreciamos a Debian Jessie por considerarlo antiguo, un sistema con menos de dos años de edad, cuando aun sigo viendo por ahí a gente que usa Windows XP sin pudor alguno ni miedo a la ausencia de soporte. Nombro a la actual rama estable de Debian, como también podría referirme a Ubuntu Trusty o incluso Precise, única versión (del 2012, ojo) soportada oficialmente por el cliente de Steam para GNU/Linux, o a sus derivadas correspondientes de Linux Mint.

Frase del Dalai Lama

Realmente deberíamos hacernos mirar este ansia viva por las actualizaciones. En el fondo es un comportamiento que forma parte de un todo, de una manera en que vivimos en la sociedad actual, insostenible, tanto para nuestra propia salud mental y física como para la del planeta. Hay que pararse un poquito, hay que reflexionar sobre ello. A lo mejor ésos que abogan por seguir el movimiento slow no están equivocados por mucho que casi nadie les preste atención.

Igual es el momento de respirar, de disfrutar, de vivir más pausadamente. En todos los sentidos. Podrías empezar por dejar de pulsar compulsivamente el botón de actualizaciones o de preguntar en los foros de Android cuándo llegará la nueva versión a tu terminal. Aunque no lo creas, nada de eso te hará más feliz y siempre te puede “obsequiar” con un sistema inestable. Piénsalo con calma.

Salud

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  • Interesantes reflexiones. Gracias

  • jony127

    Hola. Es cierto que el tema de las actualizaciones es un pelín peli agudo pero, creo que para usuarios domesticos hay que buscar algo mas intermedio a debian estable. No sólo es actualizar por actualizar para tener lo último sino para poder disfrutar de nuevas funciones que no tienen versiones anteriores y que pueden ser útiles.

    • En el caso de programas más o menos sencillos, estoy de acuerdo. Por ejemplo, no creo que pase nada por actualizar Qbittorrent o Clementine, si es que aparece alguna nueva función que resulte imprescindible. Pero en lo que concierne al corazón del sistema (kernel, stack gráfico y demás) creo que deberíamos ser más cuidadosos. No es más que otra opinión, ojo, sé de sobra que muchos usuarios son partidarios del “rolling” como la mejor solución para GNU/Linux.

      • jony127

        Pero no solo de aplicaciones sencillas sino también de todo el escritorio.

        • Sí, como digo, estoy seguro de que esa es la opinión mayoritaria, pero yo preferiría que no se actualizase tan a menudo porque normalmente aparecen regresiones.

  • espectacular

  • JVare

    Magnifico. Estoy de acuerdo en todo.
    Cuando mis hijos eran pequeños recuerdo que en muchas ocasiones si no estábamos en plena actividad enseguida soltaban aquello de papa me aburro. Mi respuesta siempre era la misma: aburrirse no es malo.
    Estoy convencido de que gracias al aburrimiento se han creado grandes ideas y grandes obras por pararse a pesar en lugar de ponerse primero a hacer.

    • Exactamente. Hoy en día es difícil ponerse a hacer algo con calma, estamos hiperactivos e hiperconectados en todo momento.

  • Hola Enrique, creo que es el primer artículo que leo en este blog con el que no estoy 100% de acuerdo, solo un 99% 😀

    Si bien tienes razón en la reflexión que estás haciendo, hay algunos puntos que me gustaría discutir:

    1- Dices: « El objetivo que me he planteado con estas líneas es que seamos conscientes de que la prisa y el sacar actualizaciones y novedades porque sí, porque algo hay que sacar, es una de las características que castigan nuestra experiencia como usuarios. »

    Si lo miramos desde el punto de vista de GNOME por ejemplo, ahí te doy toda la razón. Con cada nueva versión de GNOME 3, lejos de mejorar la experiencia del usuario, la hacía mas difícil, quitando funcionalidades y capando a aplicaciones como Nautilus, o Files como quieran llamarle. Pero, generalmente, nuevas actualizaciones de cualquier software, incluyen mejoras, ya sean visuales, de seguridad, de estabilidad, etc.. y al contrario de aburrirnos a muchos, lo agradecemos.

    2- Dices: « Más allá de los evidentes cambios estéticos, del estilo flat tan omnipresente en el diseño actual de los temas de escritorio… ¿qué nos queda? ¿Qué increíbles innovaciones aporta Plasma 5 que no tuviera su versión anterior? »

    Plasma 5 no se trata de Breeze (un artwork renovado o flat) solamente.. Plasma 5 se trata de un cambio de tecnología, que nos trajo por ejemplo, un mejor rendimiento del que teníamos con KDE4, por solo citar un ejemplo.

    Si bien es cierto que faltan cosas por portar, y que se han afectado funcionalidades que antes teníamos, yo si creo que Plasma 5 era muy necesario. La tecnología no puede quedarse estancada, es que no concibo un escritorio o aplicación hoy en día que siga usando Qt4, cuando Qt5 ha mostrado se mejor. Quedarse atrás en ese sentido es un problema para el desarrollador y para el usuario.

    Ahora bien, si creo que hay otras cosas que deberían tomarse un poco más de tiempo, pero pregunto ¿cuando una nueva versión del Kernel ha sido lanzada en vano? ¿O que aplicaciones específicamente conoces y usas que lancen nuevas versiones a lo tonto sin un objetivo claro?

    Saludos 😉

    • Hola, elav. Precisamente tenía en mente a Gnome cuando estaba elaborando el artículo, pero como usuario habitual de Plasma preferí hablar de lo que conozco mejor. Entiendo que la tecnología debe avanzar, lo que ocurre es que, para mi gusto, el avance es demasiado precipitado y casi no da tiempo a perfeccionar un entorno de escritorio y resolver errores groseros cuando ya se está desarrollando una versión completamente nueva. Como usuario doméstico preferiría un avance más paulatino y más seguro.

      Sobre el kernel, es comprensible que el desarrollo lleve un ritmo parejo al de aparición de nuevos dispositivos y ahí sí que veo necesario ser más rápidos con objeto de soportar dicho hardware.

      Un saludo y gracias por pasar a comentar.

    • Básicamente, el artículo va enfocado para aquellas personas por las que quieren una distro estable (como los sysadmins), los cuales, quieren un sistema que funcione a la primera y que funcione el mayor tiempo posible.

      Pero, para los que no lo son, les cuesta entender que en momentos críticos, las distribuciones rolling-release se pueden volver un pandemonio.

  • Diego Macias

    Estoy y no estoy de acuerdo con la reflexión. Hablo con voz totalmente personal cuando digo que yo uso este sistema operativo por gusto, como hobbie, por capricho, como querais llamarlo ya que con otro sistema haría lo mismo con igual o muy parecido resultado, y que seria de un hobbie sin algún mínimo reto superable ( si no se supera te toca las www y te sueles aburrir ) así que veo perfecta la rama testing para usuarios de escritorio e incluso la sid para quien quiera aprender a la vez que vivir en el lado mas filo de la navaja a la hora de ponerte frente a tu máquina. Como bien es sabido, en un entorno de producción serio en el que necesita de la mayor fiabilidad posible pues tenemos la suerte de tener la versión stable que como bien comentas en el articulo es una roca, justo lo que se necesita. Ahí va mi opinión de Archero XD

    En la vida real, normalmente vamos a rebufo de una sociedad en la que estas obligado a ir a tope si no quieres vivir bajo un puente y ser medio indigente, porque el que mas y el que menos, tiene hijos, hipotecas, coches, etc…. que te obligan a normalmente rendir mas de la cuenta para al final no disfrutar ni de los hijos, la casa, el coche, etc… irónico ..

    Un saludo

    • Mentiría como un bellaco si no te dijese que GNU/Linux también es un hobby para mí en bastantes sentidos. Realmente nunca he tenido problemas graves usando Windows y podría limitarme a ese sistema, pero aparte de la diversión también me gusta el aspecto ideológico y comunitario que envuelve al mundo linuxero. Para mí hace tiempo que todo se mueve demasiado deprisa y el exceso de novedades, de información, de disponibilidad inmediata para todo el mundo… me satura, la verdad. Aplicando todo eso a GNU/Linux, pues me ha salido este artículo casi sin querer. Gracias por pasarte, Diego.

  • Jairo

    Hola Enrique, por fin puedo sacar un tiempito para escribir en este excelente articulo.
    Hay muchos temas abordados y de ellos estoy muy de acuerdo con la primera parte. No hay nada mejor que ir a un buen restaurante y sentarse a comer disfrutando del ambiente tanto como de una buena comida, cosas que poco a poco nos va quitando la vida desenfrenada de hoy dia.
    Ya cuando paso a leer la parte que habla sobre Debian las cosas cambian un poco. Con Debian tuve mi primer contacto con KDE luego de abandonar Ubuntu y mi hasta entonces querido Unity.
    Pero poco me duro la dicha, no recuerdo ahora ni cual era el nombre de esa version (era la numero 7) ni en que numeracion iba KDE, si mal no recuerdo 4.7
    Pero en esos momentos se experimentaban grandes cambios en el mundo de KDE entre ellos la aparición de un programa revolucionario llamado Kde connect el cual era imposible de instalar en esa version de Debian por las dichosas dependencias que eran viejisimas.
    Tuve otro problema en el mismo sentido cuando quise controlar clementine desde la aplicacion del movil, nuevamente las dichosas dependencias de la edad de piedra imposibilitaban para una persona con mis conocimientos acceder a un gran numero de novedades.
    Ahí fue cuando decidí probar con Chakra cuyo KDE iba como por la versión 4.11 si mal no recuerdo y valla diferencia, otro mundo!!!
    Si, el paso a plasma 5 no fue del todo fácil, el paso a gnome 3 fue peor aún, pero eso se llama evolución y en el mundo de la tecnologia va más rapido de lo que uno desearía.
    Pienso que con el nuevo horizonte que nos pintan los futuros autoinstaladores snappy y flatpack, distros como Debian van a tener que replantearse pues el modelo tal cual como es hoy, va a dejar de ser atractivo para los usuarios.
    Pdta. La última frase me ha parecido de lo más acertada, hay que decirle al amigo Joan de geekland que tome nota 🙂 ya yo lo hice
    Saludos,
    Jairo

    • Hola Jairo. Realmente estoy a favor de los nuevos modelos de empaquetado, aunque si en lugar de varios solo hubiese uno todo sería más sencillo. En Windows siempre ha sido así, el núcleo del sistema va por un lado y las aplicaciones van por otro. En realidad, no veo mal que se vayan sacando nuevas versiones siempre que aporten algo. En el artículo me centro más en los entornos de escritorio y componentes críticos del sistema, los cuales, siempre para mi gusto personal, se van moviendo muy rápido a excepción de XFCE. Insisto en el ejemplo de Windows XP: años y años de uso sin que la mayoría de los usuarios quisieran salir de ahí y todavía hay quien se resiste. Es un caso un pelín exagerado, sí, pero yo creo que KDE 4 y Gnome 2 aún hubiesen aguantado bien unos años sin necesidad de actualizarse de un modo tan drástico.

      • Jairo

        Si, para gustos, colores 🙂 leo más abajo un usuario que está feliz con su Debian Stable y Xfce. Está bien, por lo menos nuestro sistema nos da posibilidades a todos y nos hace feliz de alguna forma.
        Para completar la idea, Chakra y KDE Neon los uso en el portatil. En el sobremesa que uso para trabajar no pondría nada rolling ni semirolling por el tema que bien planteas. Pero Debian Stable no lo usaré nunca más. Por ahora estoy feliz con la estabilidad y modernidad que he encontrado tanto en Maui como en Netrunner.
        La cerveza te la invito el proximo mes, este he invitado a Joan 😀

        • Maui la tengo descargada y lista para probar, ya te contaré. Gracias de antemano por la cerveza 😉

  • JOSE ANTONIO SERNA

    La filosofía siempre ha estado presente en tus artículos sobre Linux. Y ahora has metido Linux en un artículo que es todo un pensamiento filosófico. Bravo, diviertes y sorprendes a partes iguales. Siempre es una gozada leerte. Hace ya tiempo que te sigo casi sólo por tus inteligentes reflexiones más que por Linux.

    • ¿Qué puedo decir? Muchas gracias por leer el blog y por tus alabanzas, quisiera tener más tiempo para dedicar al ejercicio reflexivo – el contrapunto perfecto a la vida moderna y los agobios de un servicio de Urgencias hospitalario. Un saludo, José Antonio.

      • JOSE ANTONIO SERNA

        Gracias a ti por escribir.
        Por cierto, uso desde años Linux Mint (por influencia tuya). ¿Habíamos dicho algo de slow y estabilidad?
        Un saludo

        • Efectivamente, Linux Mint es otro ejemplo perfecto de desarrollo sostenible y pausado, que además te permite decidir si quieres ir un pasito por delante y actualizar el Kernel o no.

  • Debian-POWER

    Excelente artículo, como de costumbre. Concuerdo con cada una de tus palabras. Estoy en Jessie desde el mismo día en que salió y el uso que le doy no es el de servidores. La uso para trabajar y para divertirme. Y cuando digo trabajar… digo TRABAJAR (no solo chequear-escribir correos y navegar por internet). Preparo clases, hago presentaciones, edito video, imágenes y audio, uso hojas de cálculo, etc., etc., etc. Digamos que hago de Debian Jessie un uso extremo. Puedo dar fe, entonces, que eso de que es “obsoleta” son habladurías. Si necesito por algún motivo algo más nuevo, en los backports encuentro la solución prácticamente en el 98% de los casos. Y para rematar la cosa, uso XFCE (a pesar de tener un equipo que podría mover sin despeinarse hasta el más tragón de los escritorios). Me gusta XFCE porque me da lo que necesito y lo conozco al dedillo. Estoy cómodo con lo que ofrece y no le hecho en falta nada importante. Me gusta mucho su filosofía de “Evolución sin revolución. Y todo es suuuuuper ESTABLE. Imprescindible para el día a día. En Debian nunca tengo sobresaltos. Algo imprescindible para trabajar. Saludos!!!!

    • Es genial tu comentario, la experiencia que describes es justamente la que tenía presente al redactar el artículo. No se puede calificar de obsoleto aquello que sirve perfectamente a su propósito a día de hoy y, como comentas, ése es el caso de Debian Jessie. Gracias por contarlo.

    • jony127

      Es cierto que debian stable es una gran distribución para servidores o entornos de producción y también claro está para equipos domésticos si te va bien pero, con estas distribuciones me pasa un poco como con las versiones lts, el estar hasta dos años sin que se actualice la mayor parte de las aplicaciones no me gusta nada porque el software va avanzando y van obteniendo nuevas funcionalidades las cuales te pueden resultar muy útiles y si no recibes esas actualizaciones pues ahí te quedas.

      Yo prefiero algo más intermedio en caso de no usar una rolling como, por ejemplo, kubuntu. Actualizo la distro cada 6 meses que es un periodo aceptable y con backports para tener kde a lo último y con eso tengo de sobra. Esto para mí es mucho mejor opción que debian estable, otra cosa ya sería usar testing.

      Cuando use debian hace ya mucho tiempo, con los backports apenas se podían actualizar aplicaciones contadas con los dedos así que no me parece eso una gran opción para mantenerse actualizado (tal vez eso haya cambiado y ahora sean más extensos) pero, resulta curioso usar debian estable y tirar de backports porque al final vamos a lo mismo, buscar aplicaciones más recientes entonces ¿porque usar debian estable? Es a esto a lo que voy, considero mejor para un entorno doméstico algo más intermedio entre novedad y estabilidad, pero claro, ya luego de esto cada uno usa lo que mejor le venga.

  • ¡Gran artículo! ¡Disfruta esa merecida cerveza, compañero!

    Desde Linux Mint 17 Mate, con cariño. 🙂

    • Muchísimas gracias, Juan Carlos. Me la tomaré a tu salud 🙂

  • Sergio

    Antes seguía compulsivamente las noticias relacionadas con Linux, pero llevo ya varios meses en los que estoy desconectando de este mundillo (se salvan 2 o 3 blogs). Hay un montón de cosas mucho más interesantes por ahí fuera que la actualización de la versión 8.3.04 a la 8.3.05 de no sé qué programa que no usaré nunca.
    Al final la gestión del tiempo es una cuestión de prioridades. Por lo que a mí respecta, he decidido que Linux sea solo un sistema operativo que esté en mi ordenador, no un entretenimiento inútil y tragatiempo. Lo mismo vale para redes sociales y vida on-line. Un buen libro, un paseo con tu compañera o hacer deporte es algo mucho mejor en que ocupar el tiempo libre que estar cambiando de distribución o actualizando compulsivamente un sistema operativo del que solo eres un esclavo.
    Viva la vida off-line y la desconexión.

    • Permíteme que te felicite por haber visto la luz. Yo solo pude aguantar 3 meses desconectado del todo, reconozco que me apasiona este mundillo. La palabra clave está al inicio de tu comentario y es “compulsivamente”. Creo que debemos ser capaces de priorizar y colocar aquello que nos es más beneficioso en primer lugar, relegando otras cosas al lugar que realmente merecen en nuestra vida. Y sí, mal que a algunos les pese, GNU/Linux es solamente un sistema operativo, una herramienta, que para otros puede ser un pasatiempo o una forma de ganarse la vida. Forma parte de esa “otra existencia”, la digital, donde parece que cada vez pasamos más tiempo en detrimento de la vida real. Tiempo que, como sabemos – o deberíamos saber – es lo más preciado que tenemos y pasa rápido para no volver.

      Gracias por tu reflexión, Sergio.

  • Victorhck

    Hola!
    Qué bueno!!!
    Además la lectura del artículo invita también al “slow”…

    En un mundo de internet, donde cada vez se lee menos en favor de leer sólo por encima, de leer sólo “la letra grande” ver unas imágenes, no reflexionar y saltar a otra pestaña del navegador… leer un artículo reposado, lleno de letras y párrafos bien escritos (me confieso una vez más rendido admirador de tu prosa), es un placer para las retinas y el cerebro! 😉

    openSUSE en ese caso también ganó en estabilidad, al lanzar cada nueva versión cada año, y un soporte extra de 6 meses, da algo más de tiempo al disfrute.
    Además cada nueva versión menor quieren asemejarla a un service pack (no creo que pueda ser asemejado, pero es opinión personal) pues más soporte…

    Saludos, y gracias por seguir sobrevolando con el helicóptero! 😉

    PS: Veo que has cambiado el “look & feel” del blog.

    • ¿Qué tal, Víctorhck? La verdad es que sí, cuesta mucho detenerse y leer pausadamente en estos tiempos, al igual que cuesta reflexionar y pensar. Hay mucho ruido en Internet que nos mantiene hiperactivos e hiperconectados. Me da mucha rabia – o mucho coraje, como decimos por aquí – que hasta al escribir me descubra a mí mismo estresado y con prisas, teniendo que esforzarme para frenar un poco. Supongo que así nos quieren, viviendo rápida e irreflexivamente y consumiendo más y más.

      Gracias por pasar por este remozado blog y por tus comentarios.

  • Jorge Romero

    Concuerdo contigo amigo
    me encanta tu blog
    Ando esperando Debian 9 jejejejeje

    Que distro usas?

    • Gracias. Uso Chakra y Linux Mint 17.3, generalmente, aunque salto mucho de distribución.

  • matias

    Me gusta mucho tu articulo y tienes razón en lo que dices. Yo tristemente uso debian stretch o sid por comodidad (me siento un poco limitado en debian jessie), no me interesa si esta muy actualizado el equipo, de echo NO me interesara correr tras las actualizaciones si ese fuese el caso usaria archlinux como distro principal.

    Tengo un compañero gentoosero que se compila cada kernel que va saliendo y dudo que de esa forma ande bien el equipo, se traga todos los bugs pero a su vez aporta desde su lugar así que tampoco esta mal que lo haga.

    Saludos desde debian SID.

    • Bueno, ésa es otra forma de contribuir al software libre, usando lo último con el fin de detectar errores. Yo reconozco que no tengo paciencia para eso. Un saludo.

      • Yo uso tanto Debian como Arch (y Parabola), por lo que usualmente para estabilidad, uso Debian, pero para probar paquetes nuevos, es más seguro Parabola GNU/Linux-libre que Arch ya que descarta el hecho de usar componentes privativos por defecto y desde sus repos.

  • Básicamente, valoro la estabilidad de Debian en la rama main (algo que discrepo con las ramas contrib y non-free). Por eso, Debian tiene bastante acogida por los sysadmins.

    En otras ocasiones, me he topado que Debian hasta se toma la molestia de dar una mejor implementación de los blobs que Arch Linux y otras distros rolling-release (eso lo aprendí a la mala).

    Incluso, podría decir que Debian es bueno, pero no todo es perfecto.

    • Interesante opinión, no había pensado que existieran diferencias de estabilidad entre main, contrib y non-free.