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De vez en cuando suelo recibir correos electrónicos de lectores del blog con una pregunta que, en principio, podría parecer muy sencilla de responder para alguien que lleva usando Linux desde 2007 de forma ininterrumpida. Y escribo podría, en condicional, porque bastan unos minutos de reflexión para concluir que de fácil no tiene nada. Son tantas las distribuciones, tantos los escritorios y gestores de ventanas, tantísima posibilidad de elección que sin duda resulta abrumadora para personas que solamente han conocido Windows, y conocer no implica necesariamente dominar, por otra parte. Me preguntan, como ya habréis deducido, por “la mejor distribución Linux para principiantes”. O sin el “para principiantes”, también. Simple y complicada cuestión: “¿cuál es la mejor distribución Linux?”

La mayor parte de esos correos provienen, efectivamente, de usuarios del sistema privativo de Microsoft que, por razones diversas, se encuentran incómodos con sus respectivos problemas y desean dar el salto al mundo de Tux. Me gusta pensar que lo hacen motivados por alguno de esos blogs que pululan por la red, últimamente denostados, en opinión de algunos, por su escasez de contenido y variedad. Bueno, son pareceres y cada cual tiene el suyo. Lo que es innegable, desde mi punto de vista, es que todos ellos constituyen, con sus peculiaridades particulares, un magnífico escaparate que ayuda a multitud de personas a acercarse a Linux. Así ha sido siempre y así continúa siendo, aunque la temática parezca andar en horas bajas y la mayoría de los usuarios solamente muestren preocupación por la parte estética del sistema.

En este artículo pretendo dar algunas directrices y consejos, fruto de mi larga experiencia con sistemas Linux, aderezada por mi vena de “distro hopper“. Trataré de no adentrarme en aspectos excesivamente técnicos, dado el público al que va dirigido, que supongo desea una inmersión sencilla. Ya habrá tiempo para bucear entre los entresijos del sistema para aquel que realmente esté interesado en hacerlo. Mi principal objetivo es dotar al usuario novel de unos conocimientos mínimos para elegir con sentido en su primer acercamiento al maravilloso mundo del software libre.

El descontento con Windows

Si llevo casi ocho años usando Linux, he perdido la cuenta de los que llevo con el sistema de Microsoft. Con deciros que conocí DOS y Windows 3.11 para trabajo en grupo supongo que ya os haréis cargo. En mi modesta opinión es un sistema que ha ido mejorando mucho a lo largo del tiempo, con un salto de calidad espectacular en los últimos años. Los pantallazos azules pasaron a la historia, en mi experiencia personal, con Windows Vista. De ahí en adelante, Microsoft Windows constituye un excelente sistema operativo. Ya está escrito, de modo que podéis ir a por las horcas y antorchas.

Si esto es como digo, ¿qué sentido tiene alejarse de Windows? Bien, es que lo de “es un excelente sistema” depende, muy mucho, de esa cosa de carne y hueso que se sienta entre el teclado y la silla. En otras palabras, Windows necesita un mantenimiento y unos cuidados que no todo el mundo sabe procurar. Si se usa despreocupadamente es cuando comienzan los problemas: virus, ralentizaciones, barras de publicidad en el navegador, malware, troyanos, etcétera.

Mi escritorio con Windows 7
Así lucía mi partición con Windows 7 hace unos meses

Vosotros diréis que no sois Informátic@s, ni ganas, con toda la razón. Que queréis usar el equipo sin tener que estar pendientes de esos detalles. Navegar sin miedo a que el ordenador se infecte con cualquier cosa y navegar rápido, sin el enlentecimiento propio de la mayoría de las suite antivirus del mercado. Y es aquí, querid@s, donde entra en juego Linux.

Existen más razones, por supuesto. Principalmente, la económica, pues Windows tiene un coste que habéis pagado (alguna carcajada de fondo, venga) con el equipo. Y si no pagásteis, vete a saber qué es lo que tenéis instalado en realidad. Y luego están los motivos de índole ética e ideológica, tan en desuso en la actualidad, que nos hablan del espíritu comunitario y la posibilidad de acceder al cada vez más imprescindible mundo de Internet para personas que no tienen recursos con los que costearse un equipo moderno y, mucho menos, un sistema operativo que se mueva en dicho equipo.

Escoja cada quien la razón que desee. Ya os digo yo que la más habitual es la primera: el ordenador anda arrastrándose, el antivirus gratuito me detecta mil troyanos y estoy hart@ de la publicidad en Internet Explorer. He leído un blog de esos para frikis y estoy decidid@ a pasarme a Linux. ¿Pero qué es una distribución de esas y cuál elijo?

Repite conmigo: “Linux no es para frikis”

O, al menos, ya no lo es. Puede que parezca serlo, pues los “linuxeros” somos gente a la que le gusta trastear mucho con el ordenador y arreglar problemas en el sistema, en lugar de limitarse a usarlo. Bien, es una opción, mas nunca una obligación. A día de hoy hay multitud de distribuciones Linux de “instalar y listo”. Yo he instalado varias a familiares que únicamente conocían Windows y, más allá de ocuparme de explicar alguna diferencia puntual en el modo de hacer las cosas, no han tenido mayores dificultades en adaptarse. Y os puedo asegurar que ninguno de ellos es un friki ni de lejos.

Friki usando el ordenador
Este no soy yo, aunque me parezco mucho. Imagen de Shutterstock

¿Qué es un sistema operativo?

El ordenador como tal no es más que un montón de piezas electrónicas que han de comunicarse entre ellas de algún modo. Si las ensamblamos, les damos energía (fuente de alimentación) y le damos al botoncito de encendido, no obtendremos nada más que una pantalla negra con un escueto mensaje en inglés con palabrejas como “boot” u “operating system”. Esto es porque los componentes del equipo no saben comunicarse entre ellos, les falta un “lenguaje”. (Insisto: no entro en detalles técnicos, ruego disculpen la analogía los entendidos en la materia).

Vosotros diréis que a vuestro equipo jamás le ha pasado eso, porque cuando lo encendísteis por vez primera visteis el logo de Windows y a disfrutar. Esto ocurre porque el fabricante o vendedor del equipo ha instalado el sistema operativo, que habéis pagado a Microsoft, para que los componentes se entiendan entre sí y el ordenador sea usable.

Con esta forma de funcionar, que es la habitual en el 99% de los comercios de Informática, puede parecer que Windows forma parte intrínseca e indisolublemente del ordenador. Pues no. El fabricante o el vendedor del equipo podría haberos preguntado si deseábais pagar por el sistema o no y daros la opción de instalar un sistema gratuito Linux. Me consta que esto, poco a poco, está cambiando y ya hay varias marcas de ordenadores que ofrecen esta posibilidad.

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Lo de “Dell recommends Windows” se lo podían haber ahorrado

Distribución, kernel, GNU… ¿qué son estas cosas?

Sin agobios, poquito a poco. Tampoco hace falta dominar el léxico para usar Linux, pero conviene explicar cuatro cosas sencillitas. Empezando por las distribuciones, digamos que Windows también es una distribución de software. Trae un kernel (el núcleo del sistema, lo imprescindible) y una serie de programas (el bloc de notas, la calculadora, el Internet Explorer, el Windows Media Player…). Fórmula bien simple:

Programas + Kernel = sistema operativo

Lo que pasa es que en Windows hay pocos programas instalados de inicio, la verdad. Pues bien, en Linux es exactamente lo mismo, con la salvedad de que los programas son libres y de código abierto. Si tú, o yo mismo, entendiéramos suficiente de programación, podríamos leer cómo funcionan estos programas y así saber qué hacen y qué no hacen (espiarnos, por ejemplo). Esto no es una opción con los programas que incorpora de serie Windows, pues el código de éstos es cerrado, como estrategia empresarial para evitar la copia de su tecnología, que para eso se la han currado (lo digo sin ironía). Por no mencionar que un sistema Linux suele venir con todo lo necesario para empezar a funcionar, sin tener que buscar controladores (los famosos “drivers”) ni programas “crackeados”.

Luego en Linux, se cumple lo mismo:

Programas + Kernel = sistema operativo

Solo que el kernel se llama Linux y los programas son GNU:

GNU + Linux = sistema operativo

El sistema operativo Windows lo distribuye (distribución, ojo a la palabra) la empresa norteamericana Microsoft y cobra por ello, con todo el derecho del mundo, por supuesto. El sistema operativo Linux lo distribuye… cualquiera con los conocimientos necesarios. ¡Es libre, gratuito y de código abierto! De ahí la mareante variedad de distribuciones, ¿lo entendéis ahora?

GNU + Linux = GNU/Linux
Esta imagen lo resume muy bien. Tomada del blog Xixirin.

Otra cosa rara: ¿entorno de escritorio?

También sabéis lo que es. Todos conocemos el escritorio de Windows como la pantalla principal, esa que se “cargaron” en el inicio de Windows 8 y volvieron a traernos en Windows 8.1. Donde podemos cambiar el fondo de pantalla y colocar los iconos de los programas más usados.

Me viene que ni pintada esa maniobra de Microsoft, la de cambiar a la interfaz Metro, para explicar el concepto del entorno de escritorio. Windows, desde sus inicios, ha tenido un único entorno de escritorio que todos conocíamos. Con Windows 8 lo cambiaron a Metro… algo así como un entorno de escritorio diferente. Porque los iconos eran otros, las aplicaciones se abrían a pantalla completa y algunas otras cosillas.

En GNU/Linux (ya puedo usar la palabra completa, como os explicaba más arriba) existen multitud de estos entornos. Ya no es “Escritorio tradicional vs Metro”, como en Windows, sino “Gnome vs KDE vs XFCE vs Cinnamon vs Unity…”. Y la lista sigue. Es una de las principales cualidades de GNU/Linux: libertad de elección. Escribí hace algún tiempo un artículo desglosando las características principales de estos entornos, por si os apetece ampliar la información. Esencialmente, hay algunos entornos que pueden resultar demasiado pesados para ordenadores antiguos, mientras otros pueden moverse como pez en el agua en ellos.

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Cinnamon, uno de los entornos más populares

Y la pregunta del millón: ¿qué distribución elijo?

Como el código de GNU/Linux es libre, cualquiera puede hacer una recopilación de programas GNU, unirle el kernel Linux, elegir un entorno de escritorio por defecto, ponerlo todo junto en un disco y hacerse un sistema operativo propio. Luego puede coger ese sistema y compartirlo con el mundo. O venderlo, pues la licencia GNU no indica que no se pueda cobrar por el software. Imagina que tu recopilación (distribución) de programas + kernel + entorno de escritorio es muy bonita, que has modificado algunas cosas para que funcione de forma más rápida y eficiente y, por ello, hay gente dispuesta a pagar por disfrutarla.

Pero vuelvo al tema principal, que me estoy andando por las ramas y me desvío de lo que nos ocupa. Dada la libertad de la que os hablaba en el párrafo anterior, existen tres tipos principales de distribuciones:

Creadas por compañías. Al igual que Microsoft, hay compañías detrás de GNU/Linux, con sus trabajadores a sueldo y sus beneficios económicos. Esto igual no lo sabías… Algunas cobran por el sistema y el soporte telefónico, como Red Hat o SUSE. Otras no cobran, como Canonical, que desarrolla el GNU/Linux más popular, de nombre Ubuntu. Esas tres son las más conocidas, pero no las únicas.

Personal de Ubuntu en la MWC de Barcelona 2012. Tomada de Canonical Design.

Creadas por comunidades. Al calor y abrigo de los principios del software libre se encuentran multitud de personas que desarrollan programas sin ánimo de lucro. Son las conocidas como comunidades. Las hay de todos los colores: Debian, Arch, openSUSE, Linux Mint, Slackware, Fedora

Comunidad openSUSE
Una pequeña parte de la comunidad susera, en un encuentro en Grecia en 2013. De openSUSE noticias.

Creadas por individuos o pequeños grupos de personas. Como cualquiera de nosotros puede hacer, hay quien se toma el tiempo y la molestia de crear distribuciones y las mantiene. Al ser pocos desarrolladores, los cambios y la solución de errores son lentos, por lo general: Chakra, ElementaryOS, Solus, Manjaro, SolydXK

Escritorio KDE en Chakra GNU/Linux
Chakra, una magnífica distribución con escritorio KDE mantenida por unas pocas personas

Por regla general, cuando se acaba de llegar a GNU/Linux, conviene evitar las últimas. Si bien pueden ser fantásticas y muy cuidadas, contienen bordes rugosos en su mayoría que pueden resultar complicados de resolver para los absolutos novatos. Dentro de los otros dos grupos, y teniendo en cuenta que SUSE y Red Hat se dirigen mayoritariamente a empresas, digamos que nos queda Ubuntu y las distribuciones comunitarias más populares.

¡No te enrolles más y dame la respuesta! ¿Cuál es la mejor distribución?

Pues la respuesta es… que depende. Todo este tochazo de artículo se resume en una palabra: depende. No existe la distribución perfecta. Todas pueden fallar y de hecho lo hacen, al igual que Windows y sus programas. Se comportan de distinto modo según el equipo en que se ejecutan. Y, por encima de todo eso, cada persona es un mundo y tiene sus propios gustos y formas de hacer las cosas.

Por esta razón, mi sesgada opinión personal es lo único que puedo aportar más allá de las explicaciones que vengo desarrollando en el artículo. He probado todas las distribuciones hechas por comunidades grandes y un buen puñado de las hechas por minoritarias. Toda mi trayectoria, documentada en este blog, resultó ser circular: comenzó en Ubuntu y terminó en el mismo lugar, siete años después. Uso otras, en este y otros equipos, pues como os decía hay muchas diferencias de comportamiento y necesidades de cada cual, pero confíe a Ubuntu mi sistema de trabajo habitual hace ya meses y ahí sigue.

Recomendación 1: Ubuntu 14.04 (Trusty Tahr)

La empresa Canonical, distribuidora de Ubuntu, saca una versión estable del sistema cada dos años. Por el camino va liberando versiones que ellos consideran estables, pero que siempre dan algún problemilla que otro y que, por tanto, no suelo recomendar. Ubuntu usa el entorno de escritorio Unity, muy distinto a Windows y que ninguna otra distribución GNU/Linux incorpora. Una vez se acostumbra uno a su uso es muy eficaz e intuitivo en mi opinión. Basada en Debian. Es decir, que la empresa Canonical toma el código desarrollado por Debian, hace modificaciones y luego lo distribuye. La versión 14.04 recibirá actualizaciones hasta abril de 2019.

Captura de pantalla de 2014-10-07 12:14:38
Ubuntu, sobreviviendo en su partición desde octubre pasado… casi un récord personal

Recomendación 2: Linux Mint 17.1 (Rebecca)

Este es el sistema comunitario más usado, según dicen las estadísticas, aunque es un tema controvertido y en eterna disputa. Se libera con varios entornos de escritorio, siendo Cinnamon y Mate los principales. Estéticamente es parecido a lo que un día fue OSX y no es tan diferente de Windows como Unity, por lo que puede estar indicado para aquellos más resistentes al cambio. Basada en Ubuntu (sí, es una derivada de otra derivada de Debian). También recibirá actualizaciones hasta abril de 2019.

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Football Manager 2014 corriendo en Linux Mint Rebecca

Recomendación 3: openSUSE 13.2

Otra distribución mayoritariamente usada y con un gran apoyo, digamos que es la versión comunitaria de SUSE Linux. Se distribuye con casi cualquier entorno de escritorio, siendo Gnome y KDE los principales. Basada en su momento en Slackware, hoy día es independiente. Tendrá soporte oficial hasta principios de 2016.

openSUSE 13.2 KDE
openSUSE 13.2 con el escritorio KDE. Bonito, ¿verdad?

¿Por qué recomendar distribuciones que no salieron muy bien paradas de las revisiones en este blog? Por experiencia propia os digo que los errores iniciales se han solventado y el rendimiento ha mejorado con creces.

No es suficiente, quiero más información

Si la terna que me atrevo a recomendar no os convence, os dejo algunos enlaces útiles donde se presentan otros puntos de vista sobre la cuestión:

Las 11 mejores distribuciones GNU/Linux del 2015, de victorhckinthefreeworld.

¿Cuál es la mejor distribución Linux?, de hipertextual.

31 distribuciones Linux para elegir bien la que más necesitas, de Genbeta.

Guía para principiantes en Linux, de DesdeLinux.

Las mejores distribuciones GNU/Linux de 2014, de Linuxadictos.

Y uno de mis sitios favoritos para recién llegados a GNU/Linux, centrado en Linux Mint:

Linuxirun, y su guía para principantes, una auténtica “piedra Rosetta” de GNU/Linux.

Termino recordando a los más puristas, que todos sabemos que haberlos, “haylos”, la naturaleza didáctica de este artículo y el público a quien pretendo que se dirija. No sé explicarme de otro modo más resumido o más extenso. Esto es lo que hay y espero que os sea de utilidad a la hora de escoger.

Salud

Imagen de cabecera por cortesía de Shutterstock.


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