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Revisión delicada la que acometemos hoy. No debería serlo, pues en el mundo del software libre se supone que ha de imperar la libertad, valga la redundancia, para opinar sobre lo que a cada cual le parezca sin temer a las hordas de “fanboys” que se echan encima a la mínima oportunidad. Pero una cosa es lo que me gustaría y otra muy distinta la realidad, y me temo por lo ya leído en diferentes foros y blogs, que existe una cierta polémica en torno a esta distribución que hace saltar chispas entre detractores y fieles. Como lo primero es lo primero, yo no me declaro perteneciente a ninguno de los dos grupos, y vaya por delante mi respeto y admiración por el trabajo de Anke Boersma, desarrolladora en solitario de toda una distribución GNU/Linux, que no es poco. Anke decidió en su día salir de Chakra, algo que en mi humilde opinión supuso una grave pérdida para la distribución, por tratarse de una persona que colaboraba activamente en el desarrollo y en los foros, como creo que se puede intuir por su incansable trabajo al frente de KaOS. Pero así es el software libre: la gente viene, la gente va. Y a “demm”, antes “abveritas”, se le echa de menos.

Obviando toda esa historia, vamos a centrarnos en KaOS, que es lo que toca. Prometo, igualmente, no mencionar ni Skype ni Steam… vaya, ya es tarde. Bueno, los menciono, pero solo para recalcar lo absurdo de quejarse de su no inclusión en KaOS: los principios de la distribución están claros y accesibles en la web, por lo tanto, uno ya sabe qué instala y qué necesita. Si ambas cosas no son coincidentes, la culpa no es de KaOS. Es como pretender instalarla con Gnome… oiga usted, búsquese otra distro que las hay a patadas.

Instalación
Sencillo, intuitivo y traducido al español, el instalador de KaOS, que supongo que será próximamente reemplazado por el emergente Calamares, es estupendo. El particionador incluso permite seleccionar si nuestro disco es SSD o no, algo que se echa en falta en otras aplicaciones similares. Rápido y eficaz, no le encuentro ninguna pega, salvo la de no soportar UEFI, pero de nuevo es algo que se anuncia convenientemente en la web.

Tras el primer reinicio todo está como y donde debe. La combinación de colores claros (tema Midna) e iconos “flat” (Flattr) proporciona a KaOS una aspecto distintivo y diferenciador, seña de identidad de la distro. El renderizado de fuentes, sin ser malo, es mejorable para mis gustos particulares. Se incluye un menú de KDE más sencillo que el tradicional, pero que sigue ofreciendo una opción importante para mí: la búsqueda. Por lo demás, todo está en español y el indicador de actualizaciones de Octopi nos señala 169 paquetes a actualizar, cosa normal en una distribución de marcado carácter “rolling release”.

Arranque y apagado
Como suele ser habitual en las distros centradas en KDE disponemos de un módulo de configuración que nos permite editar el menú de arranque sin mayores complicaciones o aplicaciones de terceros. En cuanto a tiempos, un inicio de 48 segundos que resulta aceptable para KDE, y un apagado de 4 segundos, casi de récord.

Software
La instalación de software, para aquellos alérgicos a la consola, corre a cargo de Octopi, una genial implementación gráfica de pacman que, en KaOS, podemos usar al completo libre de la terminal, algo que, por ejemplo, en Chakra no es posible. Se nos permite, igualmente, elegir las dependencias opcionales a instalar cuando seleccionamos un paquete, cuestión ésta muy de agradecer. KaOS nos trae de serie aplicaciones para cubrir gran parte de las necesidades de escritorio de un usuario medio, siendo, como reza el título de este artículo, fiel a sus principios: una única aplicación para hacer algo, que lo haga bien, en lugar de varias que hacen lo mismo. Es una buena filosofía.

De serie nos encontramos con el navegador Qupzilla, el reproductor Clementine, la “suite” ofimática Calligra, un visor de cámara web que no conocía, llamado Webcamoid (que por desgracia no funciona, al menos en mi equipo) y una alternativa vía web a Skype, de nombre Appear. Esta página nos permite iniciar conversaciones entre usuarios (hasta ocho a la vez) sin necesidad de instalar programas externos, usando tan solo nuestro navegador habitual.

Hardware
Mi impresora HP Laserjet 1018, siempre trabajosa de instalar, no quiso ser menos en KaOS. Para empezar, la utilidad de HP para tal menester no se abre en modo gráfico, obligándome a iniciarla desde la terminal. Allí, el programa se queja de la falta del paquete “python-gobject”, problema de sencilla resolución: basta instalarlo. Tras todo esto, la impresora se configura sin más usando la citada utilidad del fabricante. En lo que respecta al escáner, cero problemas. Y en cuanto a la webcam, puesto que Webcamoid no me funcionó pese a no arrojar errores desde la terminal, pude corroborar su buen reconocimiento tras la instalación de VLC, como atestigua la clásica instantánea de la mano del cansino que suscribe… A propósito de Webcamoid, debo añadir que tras toquetear un poco las opciones de la pestaña de configuración del programa, descubrí que con solo pulsar el botón de “Reset” en la resolución se soluciona el problema.

Conectividad
Otra vez más, y ya he perdido la cuenta, que no consigo conectar con mi portátil con Windows usando Samba. Esto, ya lo sé, no es problema de la distribución, sino de algo que falta por configurar en las nuevas versiones del paquete y que en ninguno de los sistemas probados desde la aparición de la misma (versiones 4.x) viene de serie. Yo lo único que sé es que en mis revisiones de antaño solía ser coser y cantar… pero ya no lo es. Y ganas de averiguar el motivo tengo las justas y necesarias, tendiendo a cero.

Los dispositivos externos que conecté fueron reconocidos todos. Lo extraño del asunto es que pensaba encontrar en KaOS, una distro centrada en el buen desempeño, unos tiempos de lectura y escritura muy buenos. Y aunque en el disco duro externo se alcanza y se supera a Ubuntu, referencia que utilizo en las comparaciones, la cosa cambia y de qué manera en el “pendrive” y la tarjeta de memoria: más de un minuto añadido en la copia de archivos grandes. Al igual que me ocurriera días atrás con openSUSE, Dolphin se colgó mientras copiaba en una ocasión. Tal vez se trata de un problema “upstream” de KDE.

Experiencia de uso
En este apartado es donde KaOS más destaca, permitiéndonos visualizar, escuchar o trabajar con múltiples formatos de archivo sin necesidad de instalaciones adicionales. No hubo problemas con Youtube, salvo un “crash” de Qupzilla que achaco al propio navegador y que no se reprodujo con Firefox. Perfecto reconocimiento de todos mis archivos en sus diversos formatos. De diez.

Estabilidad
Una “extreme rolling” (esto es “made in Yoyo”, poseedor del copyright de la expresión) que a la vez resulta estable cual Debian. Poco más que añadir. El único inconveniente grave que encontré fue que el sonido dejó de funcionar de buenas a primeras en cierta ocasión. Tras reiniciar, el problema se arregló, por lo que decidí penalizar en la puntuación con un error moderado, que se viene a añadir al mencionado cuelgue de Dolphin, haciendo un total de 0’75 puntos a descontar.

Fluidez
El sistema se mueve con rapidez, sin saltos, como era de esperar. Nada negativo a destacar en este apartado.

Gestión de energía
Como ya sospechaba desde el inicio, cuando se me ofreció instalar con los controladores nVidia o con los libres, obviando a Catalyst, no es posible usar la versión propietaria de los “drivers” de AMD en KaOS. Las razones de esta exclusión las explica la propia Anke en los foros. De todas formas, como vengo comprobando últimamente, la gestión de energía falla tanto con los controladores libres como con los Catalyst, algo que también sucede en KaOS y que me hace imposible suspender a RAM. La hibernación no está habilitada de serie, o yo al menos no he encontrado la opción en el menú.

Rendimiento
La madre del cordero. No sé muy bien por qué, pero esperaba mayor rendimiento en KaOS. Había llegado a la conclusión, personalísima por supuesto, de que el hecho de centrarse en una arquitectura, un escritorio, y un número determinado de paquetes iba a repercutir fantásticamente en esta faceta de la distribución. Pero la realidad de las pruebas realizadas demuestran que no es así: salvo por pequeñas diferencias favorables a KaOS en los “benchmarks” de navegadores y la ya reseñada de la lecto-escritura al disco duro externo, en la mayoría de pruebas KaOS rinde peor.

Mención aparte merece el test gráfico Unigine Valley, que hube de realizar por vez primera con los controladores libres. He de reconocer que no esperaba que funcionase siquiera, pues tal era mi experiencia con otras distribuciones. El hecho de poder probar el rendimiento de los controladores libres en KaOS, pese al pobre resultado, me pareció un hecho muy positivo y merecedor de una corrección positiva en la puntuación (+0’25). Por desgracia, como ya me temía, los valores obtenidos por estos controladores siguen muy lejos de los logrados por Catalyst. Todo se andará, espero.

KaOS fue creado como un sistema destinado a satisfacer las necesidades de un número limitado de usuarios del entorno de su desarrolladora. Creo que Anke no contaba con el poder de persuasión de cierto bloguero de habla hispana (va por usted, señor Fernández, no se esconda), cuyo gusto por la distro y la consiguiente difusión entre sus muchos seguidores ayudó a la expansión un tanto descontrolada. Y de ahí a Distrowatch. El resultado es que KaOS, finalmente, se convirtió en una distribución de uso generalista, y no estoy muy seguro de que a su desarrolladora esto termine de gustarle.

Y, lo queramos o no, un sistema con cierta popularidad está sujeto a la crítica. Lo que no es de recibo es que se argumente contra KaOS usando como arma arrojadiza la falta de este o aquel paquete, cuando los principios de la distribución están clarísimos desde el inicio. Pero es algo que ya ocurrió con Chakra en su momento, si es que acaso no sigue ocurriendo en la actualidad, cuando se la acusaba de cierto elitismo por no incluir paquetería “GTK” más que a través de los famosos “bundles”, o por eliminar el soporte a la arquitectura de 32 bits.

Polémicas aparte, y más allá de su 7’11 de puntuación, ¿qué opino de KaOS? Pues que es una distribución muy válida que sirve a los principios para los que fue creada (desde cero, conviene no olvidarlo). Hay usuarios a los que, por su hardware y sus necesidades, este bonito sistema les encaja como un guante. Algo extensible, siendo realistas, a toda distribución GNU/Linux. Y que todos estos usuarios la disfruten y traten de colaborar (como muestra el creciente número de paquetes en KCP, el repositorio comunitario) no puede ser otra cosa que una buena noticia y un motivo de orgullo para su creadora. Enhorabuena, pues, y mucho ánimo para continuar. Sacarse una distribución de la chistera, sin base ninguna, y mantenerla actualizada al máximo casi sin ayuda es una labor loable que solo puede despertar admiración.

Salud

 

KaOS ROLLING LSDH
Instalación 10
Arranque y apagado 8,75
Software 10
Hardware 8,75
Conectividad 5
Out of the box 10
Estabilidad 10
Fluidez 10
Gestión de energía 3,33
Pybench 3.886
Apache 20.907,39
Encode-flac 13,51
Unpack-linux 18,41
Unigine Valley 282
Browsermark FF 2.768
Browsermark GC 3.991
Transf. pendrive 5,01
Transf. disco USB 1,09
Transf. SD-card 6,05
Corrección por rendimiento -1,10
Corrección por errores -0,50
CALIFICACIÓN 7,11

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