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No sabéis el trabajo que me ha costado decidirme a escribir este artículo. Para alguien enamorado del mundo del FOSS no hay nada más apetecible que airear a los cuatro vientos las virtudes de un sistema operativo libre, gratuito y de código abierto, como lo es openSUSE. Así lo hice y estuve encantado de hacerlo con la última versión revisada, la que en su momento coroné como mejor sistema jamás probado en este blog. No obstante, también las hubo algo peores, e incluso alguna bastante deficiente. Así es este mundillo, tan variable y tan dependiente de la máquina en la que se utiliza cada sistema. Y la versión que hoy nos ocupa, de nombre código Harlequin, no se ha comportado como yo esperaba.

Puesto que silenciar los errores no ayuda en absoluto a corregirlos, os propongo hacer un repaso por este nuevo lanzamiento de la distro de Geeko, viendo tanto los problemas como las muchas virtudes, que por supuesto también las tiene, y recordando, una vez más y van mil, que se trata de una revisión realizada en un hardware específico. Para otros ordenadores, la experiencia puede variar. Y mucho.

Instalación
openSUSE sigue contando con uno de los mejores instaladores de GNU/Linux, tan sencillo de usar para los más legos en la materia como completo en cuanto a prestaciones e información ofrecida para aquellos más acostumbrados a lidiar con el tema. Ofrece como predeterminada la opción de formatear la partición principal en btrfs, sistema de archivos que hasta hace poco se consideraba en fase experimental y cuyo uso no se aconsejaba.

Tras la rápida instalación, un primer reinicio que nos trae un escritorio KDE cuyo tema parece prepararse ya para la llegada de Plasma 5, con tonos suaves y claros, muy diferenciados de los últimos que incorporaba la distro. Las primeras actualizaciones que selecciono comienzan a descargarse en segundo plano, “escondiéndose” el indicador en la bandeja del sistema, lo cual me lleva a pensar que algo ha fallado, sin ser así. Una vez que culmina el proceso me percato de que todo el escritorio está en inglés, daño colateral que asumo al haber descargado la versión de escritorio en vivo de KDE, en lugar del DVD que incluye todos los idiomas y escritorios.

Nada que no se pueda solucionar entrando en “Software Management” y aceptando la instalación de todos los paquetes sugeridos, entre los cuales se encuentran los módulos de traducción, y que en total suman la nada despreciable cifra de 500 Mb.

Y ahora sí, ya podemos dar por concluida la instalación con éxito, tras reiniciar y comprobar que todo funciona y el escritorio ya está en castellano.

Arranque y apagado
El grub que incorpora openSUSE es bastante bonito de por sí, pero podemos adecuarlo a nuestro gusto, tanto estética como funcionalmente, con uno de los módulos incluidos en Yast, esa fantástica herramienta exclusiva de la distro del camaleón. En cuanto a tiempos de inicio y apagado, openSUSE toma 50 segundos para lo primero y unos excelentes 9 segundos para lo último.

Software
Aunque la distro ya viene cargada con un importante arsenal de aplicaciones de uso diario, los desarrolladores ponen a nuestra disposición hasta 3 formas distintas de instalar nuevos programas: Yast, Apper y la siempre útil opción de localizar los paquetes en los repositorios de openSUSE o en webs de terceros, e instalarlos con el “1-click install”. Esta opción es especialmente interesante, pues nos exime de conocer los entresijos de la distro, limitándose a añadir el correspondiente repositorio (a lo PPA de Ubuntu) y a instalar el programa por nosotros. Todo un lujo no disponible en casi ninguna otra distribución GNU/Linux.

Hardware
Como hemos visto últimamente en otras revisiones, mi impresora HP Laserjet no es precisamente sencilla de instalar. En openSUSE, aunque, como no podía ser de otra forma, no funciona a la primera, se nos ofrecen varias alternativas para solucionar el problema, que además no incluyen el uso de la terminal. Basta abrir Yast y ejecutar el módulo de impresoras. Esto es una tremenda ventaja para los usuarios noveles que no conviene olvidar. En mi caso, tras escoger hacer una instalación mediante “hp-setup”, todo queda perfectamente preparado para funcionar.

El escáner también precisa de Yast para instalar los paquetes faltantes y echarlo a andar correctamente. La webcam, en cambio, ya funciona de inicio.

Conectividad
Otro problema que se viene repitiendo con frecuencia en mis últimos análisis es la imposibilidad de conectar con mi portátil con Windows 7 a través de Samba. Era algo sencillo con anteriores versiones del paquete, pero últimamente no hay manera de hacerlo con Dolphin, alegando siempre la existencia de un cortafuegos (cosa que no es cierta). Con openSUSE ocurre igual.

En cuanto a los dispositivos externos, la experiencia con la distro no ha sido buena. Si bien reconoce los tres (pendrive, disco duro y tarjeta de memoria), los tiempos de acceso son bastante pobres en comparación con los obtenidos en Ubuntu, Chakra o Manjaro. A este inconveniente hay que añadir el cuelgue de Dolphin mientras copiaba los datos a la tarjeta de memoria en una primera intentona. Tras el correspondiente reinicio del navegador, a la segunda se pudo completar la tarea. Incidente este que penaliza a la distro con un error leve.

Experiencia “out of the box”
Algo que yo sé por experiencia, pero que un usuario novel no tiene por qué conocer, es que openSUSE, por cuestiones de licencias, no incorpora casi ningún “códec” de reproducción multimedia de los habitualmente empleados. Sin embargo, Ubuntu tampoco lo hace, lo cual no es óbice para que se pueda obtener una mejor experiencia desde el inicio con el sencillo acto de marcar una casilla durante la instalación. Ahí está, en mi opinión, el principal fallo de openSUSE, fácilmente subsanable si se conoce un poco la distro, o se leen artículos del estilo “qué hacer después de instalar…”.

Pero estas revisiones las hago tratando de ponerme en la piel del usuario menos experimentado. Un usuario que, tras tratar de abrir un vídeo, se encontraría con un mensaje de Kaffeine que advierte que necesita buscar los “códecs”. Esto nos lleva a Yast, donde tendremos que escoger la opción de añadir los repositorios comunitarios, que a su vez nos deja con una lista de sitios cuyos nombres, en ocasiones en inglés, pueden no aclarar en absoluto qué o cuál habilitar, y qué paquetes instalar. Para colmo, tras añadir Packman, Main Oss y Non-Oss, el resultado es el mismo: no se encuentran “códecs” para reproducir el archivo.

¿Dónde está el problema? Pues que la adición de estos repositorios va a activar una serie de paquetes que se han de instalar como recomendados en Yast, algo que el usuario no habituado a la distro desconoce por completo. En resumidas cuentas, un proceso bastante más complejo de lo que debería, siempre en mi opinión, por supuesto. Si estás leyendo estas líneas porque no encuentras la manera de instalar los “códecs”, puedes optar por la solución rápida y sencilla que proporciona la siempre atenta y diligente comunidad susera.

Estabilidad
No sufrí cuelgues o problemas graves, salvo uno puntual achacable a los controladores propietarios: tras añadir el repositorio de los Catalyst, gracias a Tannhausser y su web, logré instalarlos en su última versión para openSUSE, pero en el primer reinicio se quedó colgado el sistema, sin poder entrar el entorno gráfico. El desaguisado lo pude solucionar entrando en una terminal de texto para hacer un “aticonfig –initial” (siempre aconsejable, por lo que pueda pasar) y volviendo a reiniciar.

Por cierto, al entrar en la terminal de texto y leer el “Have a lot of fun” entendí la coletilla de despedida del otro gran bloguero usuario fiel de openSUSE: victorhck. Todo tiene su porqué… Sea como fuere, puesto que el problema parece asociado a la necesidad de que el usuario intervenga en la instalación de los controladores propietarios, no creí preciso penalizar este error en el apartado de estabilidad, mas sí como un error grave que puede arruinar la experiencia del usuario novel. Junto con el error leve antes comentado, suman un 1’25 de nota negativa.

Fluidez
openSUSE nos brinda un KDE ligero y a la vez potente, que de inicio consume menos memoria que Chakra, por poner un ejemplo conocido. Nada extraño en las transiciones, ni retardo en la reproducción de vídeo. Una buena experiencia de usuario, en este sentido.

Gestión de energía
Una vez ya tuve instalados los controladores propietarios comprobé, de nuevo, como no hay forma de suspender o hibernar sin que el equipo se reinicie solo. Nada nuevo bajo el sol de AMD.

Rendimiento
Lamentablemente este es el otro aspecto donde openSUSE flojea de un modo considerable, obteniendo puntuaciones por debajo de las logradas en el resto de sistemas analizados, destacando negativamente el largo tiempo de copia a pendrive y a tarjeta de memoria. Los “benchmarks” con navegadores, aunque sea solo ligeramente, también arrojan resultados inferiores a los de Ubuntu o Chakra, al igual que la prueba de rendimiento gráfico realizada con Unigine Valley.

Desde la prehistoria de la era GNU/Linux en el escritorio, openSUSE ha tenido fama de distribución pesada y de desempeño más lento que la mayoría. Mi experiencia personal desmiente categóricamente esto, al menos en lo que al uso del día a día se refiere. Sin embargo, los resultados de las pruebas de rendimiento son los que son… A mi modo de ver, openSUSE es una de las distribuciones más robustas que existen, a la par que orientada al usuario, en tanto en cuanto se pone énfasis en que éste apenas tenga que tocar la terminal (o no tocarla en absoluto). Es posible que esta forma de hacer las cosas vaya en detrimento del rendimiento general, algo así como la antítesis del principio KISS que otras distribuciones llevan por bandera.

Pero no conviene caer en el tremendismo. Que un archivo tarde 1 minuto más en copiarse a un dispositivo externo, o que los “frames” caigan ligeramente en un juego, no tienen que tomarse como argumento para desprestigiar una distribución detrás de la cual se encuentra un gran equipo de trabajo que desempeña una labor encomiable. No en vano, reitero, nos entregan un sistema muy completo, con muchas herramientas para facilitar la labor al usuario y una comunidad muy activa y amigable. Por supuesto que hay aspectos que mejorar, como en casi todo en la vida, pero si estás pensando en darle una oportunidad a Geeko, no dejes que una nota de 6’63 te convenza de lo contrario. En términos no mesurables, la experiencia que ofrece openSUSE no tiene precio. Y, tal vez, con su modo peculiar de hacer las cosas, sea ésta la distribución GNU/Linux que andas buscando…

Salud y… “have a lot of fun” 😉

 

OPENSUSE 13.2 KDE LSDH
Instalación 9,80
Arranque y apagado 8,75
Software 10
Hardware 7,50
Conectividad 5
Out of the box 4,17
Estabilidad 10
Fluidez 10
Gestión de energía 3,33
Pybench 3.361
Apache 22.073,44
Encode-flac 8,51
Unpack-linux 17,94
Unigine Valley 450
Browsermark FF 2.717
Browsermark GC 3.870
Transf. pendrive 5,10
Transf. disco USB 1,09
Transf. SD-card 6,07
Corrección por rendimiento -0,40
Corrección por errores -1,25
CALIFICACIÓN 6,63

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