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Pasó la tempestad y llegó la calma. Mientras aguardo al próximo error que abra la caja de Pandora de los cabreos de un servidor, quisiera compartir con los pocos lectores que todavía me quedan la forma de arreglar el desaguisado de las tildes que hizo rebosar mi vaso de la escasa paciencia linuxera. Tomen ustedes buena nota.

Recordaba de mis tiempos de usuario de Ubuntu que este bug guardaba relación con el método de entrada de teclado escogido. En la distro de Canonical se arreglaba como indican en este enlace, aunque no se trata exactamente del mismo problema, pues yo podía escribir la letra ñ, por ejemplo, algo que no ocurría con Ubuntu. Buscando el término ibus en la wiki de Debian, fui a dar con una página que me aclaró bastante el asunto.

El problema se solucionó nada más ejecutar la instrucción siguiente:

ibus-setup

como usuario normal. En ese momento aparece una ventana que indica que el demonio ibus no está corriendo y nos pregunta si lo queremos iniciar. Al contestar afirmativamente, las tildes vuelven a su sitio, los recuadros de contraseña a poderse rellenar y la búsqueda del menú de KDE a funcionar. Magia.

its-magic
Es lo que tiene usar la wiki, Nicolas.

Ahora bien, al reiniciar la sesión el efecto se esfumó cual trabajo de fin de máster de la Cifuentes. Si seguimos leyendo la wiki nos daremos cuenta de que es preciso añadir un script que permita iniciar el demonio con cada sesión de escritorio. Como la página en cuestión está escrita para KDE4 y Gnome, no podemos seguir los pasos al pie de la letra, pues los directorios que nos indican no son los correctos en Plasma. Pero es sencillo, al fin y al cabo.

Primero creamos un script en nuestro directorio personal, abriendo Dolphin y haciendo clic con el botón derecho en cualquier espacio en blanco. Elegimos crear un nuevo archivo de texto al que llamamos, por ejemplo, “iniciar-demonio-ibus.sh”. Al darle la extensión “sh” (shell) estamos indicando que se trata de un script.

Screenshot_20180405_191017
Tengo el Dolphin a tope de servicios instalados

Abrimos nuestro archivo con Kate o Kwrite, al gusto del consumidor, y ponemos dentro esta única línea:

ibus-daemon -d -x -r -n kde

Tras lo cual, guardamos. Volvemos a hacer clic con el botón derecho en el archivo y, en propiedades, activamos la casilla de fichero ejecutable, para que el sistema lo pueda iniciar.

Screenshot_20180405_191244
En la pestaña de permisos encontraremos la opción mencionada

Lo siguiente que haremos será abrir el módulo de configuración de Plasma en su apartado dedicado al autoarranque de aplicaciones. En Debian basta pulsar la tecla “Meta” (logo de Windows o Tux si sois afortunados poseedores de un Slimbook de ésos por los que babeo a menudo) y escribir “auto” para que aparezca del tirón.

Añadiremos nuestro script al inicio de la sesión de escritorio con “Añadir script” e indicaremos la ruta a nuestro fichero “iniciar-demonio-ibus.sh”. Fácil, rápido y para toda la familia.

Screenshot_20180405_191459
Hasta ocho programas y un script inicio con cada sesión de Plasma

De acuerdo a la wiki de Debian restaría un último paso. No estoy seguro de si es preciso completarlo en Plasma, pero en aras de la compatibilidad lo voy a poner. Se trataría de crear un archivo oculto llamado .xsessionrc en nuestro directorio personal con el siguiente contenido:

export GTK_IM_MODULE=ibus
export XMODIFIERS=@im=ibus
export QT_IM_MODULE=ibus

Para ello basta seguir el mismo esquema que para el script “iniciar-demonio-ibus.sh”, es decir, usar Dolphin y Kate.

Con estos sencillos retoques ya tenemos otro problema resuelto en Debian. No me voy a retractar de mi artículo de ayer, solo faltaba, pero ocurre que ya me da mucha más pereza buscar otra distro, hartarme de instalar y configurar para luego esperar a que falle que perder unas horas más en la búsqueda de la solución a un bug concreto.

Uno tiende a criticar aquello que ama con la esperanza de ayudarlo a mejorar. Aunque reconozco que se me calienta la pluma con cierta facilidad. Son cosas de la edad. Modestia aparte.


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